orgía


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  • sustantivo

Sinónimos para orgía

festín

desenfreno

Ejemplos ?
No era aquello solamente el natalicio del abuelo: era el brote, el alarde de una felicidad que necesita manifestarse. Todos a cual más tenían especial empeño en excederse a sí mismos en aquel triunfo de la dicha, en aquella orgía del afecto.
En dos o tres semanas que estuvimos en la aldea tapuya, vimos sacrificar a varios prisioneros, y con tortura previa; no le quiero a usted decir -porque a los terrestres todo les asusta- lo que fue aquella orgía desde que el aguardiente intervino...
Corrían latas de aguardiente tenebroso, fuego vivo que trocaba el danzón en una orgía de la cual también participaban los blancos.
A pesar de la luz de las velas, las voces de las pasiones, de los vasos de oro y de plata, el vapor de los vinos, a pesar de la contemplación de las mujeres más arrebatadoras, quizá había aún, en el fondo de los corazones, un poco de vergüenza ante las cosas humanas y divinas, que lucha hasta que la orgía la ahoga en las últimas ondas de un vino espumoso.
Don Juan se levantó haciendo a sus invitados un gesto que bien podría traducirse pur un: «Lo siento, esto no pasa todos los días.» ¿Acaso la muerte de un padre no sorprende a menudo a los jóvenes en medio de los esplendores de la vida, en el seno de las locas ideas de una orgía?
Alejandro Quijano En la cúspide radiante que el metal de mi persona dilucida y perfecciona, y en que una mano celeste y otra de tierra me fincan sobre la sien la corona; en la orgía matinal en que me ahogo en azul y soy como un esmeril y central y esencial como el rosal; en la gloria en que melifluo soy activamente casto porque lo vivo y lo inánime se me ofrece gozoso como pasto; en esta mística gula en que mi nombre de pila es una candente cábala que todo lo engrandece y lo aniquila; he descubierto mi símbolo en el candil en forma de bajel que cuelga de las cúpulas criollas su cristal savio y su plegaria fiel.
El ejército tiene horror a la política y, por consiguiente, no se mezclará jamás en sus actividades; pero tampoco mirará con indiferencia que se haga tabla rasa de sus ideales de depuración nacional, es decir, de que se olviden de las finalidades de las revoluciones del 5 de Septiembre y del 23 de Enero, para volver a la orgía política que dio vida a estos movimientos.
Poco tiempo después —prosiguió diciendo la Duelos— llegó al serrallo una mujer de unos treinta años, bastante linda, pero pelirroja como Judas. Al principio creímos que era una nueva compañera, mas pronto nos confesó que solo venía para una orgía.
Era un prodigio aquello, mas también se asemejaba a una orgía de crueldad, ya que la cabeza de los mutantes era demasiado pequeña para controlar las nuevas apetencias del organismo.
En tanto el capitán, cada día más encenagado en sus vicios repartía entre la orgía y el juego el tiempo que las ocupaciones de cuartel le dejaban libre, sin acordarse para nada de sus deberes de esposo y padre de familia; o si los recordaba, era para decirse que siendo su mujer buena y laboriosa, nada faltaría en su casa, por más que él derrochara.
Por el sueño, no miraron mis ojos teñido un río de sangre, que derramaron hermanos que se mataron llevados de un desvarío. Por el sueño, madre mía, del porvenir, sin temor, ayer con loca alegría entonaba en una orgía cantos de placer y amor.
Sin embargo, cuando al calor de las sábanas la excitación nerviosa, sin calmarse, se hizo placentera, se dejó embriagar como en una orgía de corazón y cabeza, y sintiéndose arrebatado como a una vorágine mística, se dejó ir, se dejó ir, y con delicia se vio sumido en un paraíso subterráneo luminoso, pero con una especie de luz eléctrica, no luz de sol, que no había, sino de las entrañas de cada casa, luz que se confundía disparatadamente con las vibraciones musicales: el timbre sonoro era, además, la luz.