Ejemplos ?
Aquella aparente gravedad era la crisis, la esperada crisis, la última dentellada del lobo, pero en aquella crisis se quedaría fijamente el pícaro animal sin la pícara dentadura.
Sócrates: Porque durante tu infancia, en casa de tus maestros y en todas partes; en medio de tus juegos de dados o cualquier otro, te he visto muchas veces no dudar sobre la decisión de lo justo y de lo injusto, y decir con tono firme y seguro a cualquiera de tus camaradas, que era un pícaro, que era injusto, que te hacia una injusticia; ¿no es cierto esto?
¡Son tan virtuosos! -Cuando trabajamos en esa casa, este pícaro de mí marido se metió con la vieja, y ya iba a criar, pero se lo hizo perdedizo.
Mentira del muy pícaro comprador, pues era un lingüista consumado, de esos que había en el siglo XIX descifrando textos para encontrar tesoros y venderlos a los ricos coleccionistas estadounidenses, que fue cuando sucedió nuestro relato.
TACÓN Déjate ahora de si piensa o si no piensa; sino quítate un chapín y rómpele la cabeza, que tendrás mucha razón. DON JUAN Pícaro, tu desvergüenza ya no es sufrible.
La suya está en el extremo opuesto del corredor. Usted comprenderá –añadió en un tono deliberadamente pícaro–, usted comprenderá que hay que dejar solos a los recién casados.
Para él todos los tiempos del año le eran dulce y templada primavera; tan bien dormía en parvas como en colchones; con tanto gusto se soterraba en un pajar de un mesón, como si se acostara entre dos sábanas de holanda. Finalmente, él salió tan bien con el asumpto de pícaro, que pudiera leer cátedra en la facultad al famoso de Alfarache.
Mal haya para siempre el torpe suelo donde el pícaro sólo hace fortuna...
-Pos que lo manden ar museo -exclamó Lola interrumpiendo a la amiga con acento colérico-, que yo pa naíta lo necesito, y hazme el favor de dejarme tranquila y vete tú con él a los toros, que yo no quiero ver más corría que la que yo querría ver hoy desde este pícaro tendío.
Sin embargo de todos esos horrores, y en vista de que había jugado al tute, en el pícaro Casino del Príncipe, su escaso caudal con arreglo a su clase, ocurrióseme, hace siete años, la peregrina idea de nombrarle Contador de mi casa y hacienda, rápidamente desvinculadas por la muerte sucesiva de los tres últimos poseedores (mi padre y mis hermanos Alfonso y Enrique), y muy decaídas y arruinadas a consecuencia de estos mismos frecuentes cambios de dueño.
¡Déjame! ¡Yo soy tan aragonesa como mi padre, aunque he nacido en este pícaro Madrid! Además, no creo que a las mujeres se nos haya otorgado ninguna bula, dispensándonos de tener tanta verguenza y tanto valor como los hombres.
Las Illustrations de Du Bellay, el Aristóteles Peripoliticón y el Cymbalum mundi le parecían muy flojas al lado de la Jerga, seguida de los Estados Generales del reino del Argot, y de los diálogos del pícaro y el tunante, escrita por un papanatas e impresa en Tours con autorización del rey de Thunes, Fiacre el Embalador, Tours, 1603.