parecer

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Sinónimos para parecer

Sinónimos para parecer

Ejemplos ?
Tú y yo éramos muy jóvenes; fue en el tiempo en que Agatón alcanzó el premio con su primera tragedia y al día siguiente del que, en honor de su victoria, sacrificó a los dioses rodeado de sus coristas. -Hablas de algo ya lejano, me parece; pero ¿de quién tienes todo lo que sabes?
Es probable que vosotros por vuestra parte me tengáis mucha lástima y me parece que tenéis razón, pero yo no creo que se os haya de compadecer, sino que se os compadece ya.
– Bien, nos vamos –ordenaba su voz, y, en un susurro de seda y satén que se roza, nos hundimos en la puerta cochera, semejantes, me parece, a dos enormes murciélagos, con el vuelo de nuestras esclavinas, repentinamente levantadas por encima de los dominós.
Estás agriado de ti mismo y de toda la humanidad, exceptuando a Sócrates. APOLODOROS.- ¿Te parece que es preciso estar furioso o privado de razón para hablar así de mí y de todos vosotros?
En mi concepto, no son pocos los factores que han conducido al país al estado en que se encuentra; pero sobre todos me parece que predomina uno hacia el que quiero llamar la atención y que es probablemente el que menos se ve y el que más labora, el que menos escapa a la voluntad y el más difícil de suprimir.
Es fuerte el trabajo así, el primer día, sobre todo el primer día. Los brazos parece que se los han apaleado, de tanto como le van doliendo.
Yo también me condolí algo. Y como también se había condolido la señora, cargamos entre las tres con el señor, que ¡vaya si pesa, tan cenceño como parece!
¡Tal espanto había llegado a infundir Parrón a todo el antiguo reino granadino! - Parece que ya vamos a formar... -dijo un miguelete a otro-, y no veo al cabo López...
¡Doña Teresa!... ¿Se siente usted peor? ¡Ah, Dios mío! ¡Si me parece que se ha muerto! ¡Diablo y demonio! ¡Y yo sin poder moverme!
Me parece infalible la total pérdida de lo conquistado y la de toda la empresa, con el agregado de la de nuestras propias vidas y seguridad, pues ni en la mas infeliz ranchería la hallariamos, viéndonos cobardes y fugitivos, sino que ellos mismos seria nuestros verdugos.
Continuaba, sin embargo, lloviendo a cántaros, y la inundación crecía acreditando el pronóstico de los predicadores. Las campanas comenzaron a tocar rogativas por orden del muy católico Restaurador, quien parece no las tenía todas consigo.
(dijo Rubens, luego que la sorpresa y el dolor hubieron cedido lugar a otros sentimientos.)¡Ahora es cuando más se parece a su obra!