parranda


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Sinónimos para parranda

Sinónimos para parranda

Ejemplos ?
Anteriormente los dueños de la casa estaban en la obligación de brindar los tragos a los cantantes además de regalar botellas de licor para que siguieran la parranda.
La parranda vallenata es una reunión social en torno de un grupo vallenato conformado por un cajero, un guacharaquero y un acordeonero que interpreta canciones costumbristas en alusión al paisaje, el campo y a las mujeres.
En una parranda vallenata tradicional no se bailaba; las nuevas generaciones cambiaron el formato de la parranda incorporando el baile.
La parranda vallenata dura hasta altas horas de la madrugada, cuando se degusta el sancocho. Sobresalen los pintores: Carlos Julio Márquez (Kajuma), Arturo Castro Castro, Álvaro Martínez Torres, Walter Arland, Ineris Cuello, Jacinto “Chicho” Ruiz, Jorge Maestre.
También son populares la gaita zuliana, la parranda central y zuliana, el polo coriano, el merengue venezolano y el vals venezolano.
—A ahogar penas se ha dicho— pensó el desventurado.— Y sin más, encaminóse á una parranda de lujo, de esas que hacen temblar el mundo, en las que hay abundancia de viandas y de vinos, y superabundancia de buenas mozas, de aquellas que con una mirada le dicen á un prójimo: ¡dése usted preso!
Sin despedirse de nadie -ni de sus padres, que en vez de compadecerla la maldecían-, Agustina puso en hatillo dos camisas y un refajo; en un bolso de lienzo, unas pesetas; y guardaba la carta en el pecho, salió al oscurecer por la puerta del corral antes de que empezasen a rondar los mozos, sabedores de su desdicha y compañeros del que la ocasionó, y que, en vez de repararla, cobardemente había desaparecido del pueblo. Era víspera de Nochebuena, y sería milagro que no saliesen de parranda, Agustina apretó el paso.
¡Vengo por ti para llevarte a una parranda, donde hay muchachas de arroz con leche y canela, y te encuentro en cama haciendo el chancho rengo!
Nos aproximamos al Suizo, y aunque cerráramos los ojos, nos lo dieran a conocer las bofetadas que nos sacuden en las narices los aromas de la baja-mar. Echemos, pues, por detrás del Muelle, y por de pronto, cedamos la acera a esta parranda de cítaras y guitarras.
No se concebía jarana sin ño Bracamonte. Donde él no estaba, la mejor parranda tenía el aspecto de un velorio. Su nombre se recuerda todavía en unas coplas que canta el pueblo, y de las que sólo conservo en la memoria estas dos estrofillas: «Ño Bracamonte tiene un bastón de caña hueca con su listón.
De regreso, a las tres de la tarde, con cuatro mulas que en zurrones de cuero conducían los treinta mil cautivos, volvió a detenerse en el tambo para obsequiar otra botella a los soldados. La parranda estaba en su apogeo.
Sí loG aplausos lo embriagaban, no menor embriaguez le producían las reiteradas libaciones. Y como casi no pasaba noche sin parranda, se fué, poquito á poquito, aficionando al zumo de parra.