Ejemplos ?
Declaro simplemente que el comandante Du Paty de Clam, como el funcionario judicial que estaba a cargo de investigar el asunto Dreyfus, es, por fechas y responsabilidades, el primer culpable del penoso error judicial que se ha cometido.
Consecuente con esos principios, que definen la adhesión respetuosa de nuestra patria a las normas que rigen el Derecho Internacional, el Congreso de la Unión estuvo atento y preocupado ante el penoso incidente que usted menciona, suscitado por la incomprensión del gobierno guatemalteco.
Verdaderamente, cuanto más se miraba aquella admirable estatua más se experimentaba el penoso sentimiento de que tan maravillosa belleza pudiera aliarse con la ausencia de toda sensibilidad.
Antes de que ella comenzase, tenía que trabajar duramente para pagar sus tributos: se veía forzado a meter y sacar cargas a Paita, Zamora y la Gobernación de Yaguarzongo (2), donde perecía con el trabajo penoso o quedaba muerto al pasar la altura de los páramos (Nota).
Las manos se agitaron con temblequeteo senil, al devanar sus ovillos de estambre. Los que entonces visitaron la tienda pudieron notar algo penoso.
El amor entona cantos fugitivos, mas no produce, –por sentimiento culminante y vehemente, cuya tensión fatiga y abruma, –obra de reposado aliento y laboreo penoso.
Desde los toldos al paso del Limay, descrito por Musters en la relación de su viaje, hay seis leguas de camino muy cómodo, por entre valles estrechos, pero pasando este punto después de cruzar el manantial de Tran Manzana-geyú (manzano caído), el río corre por entre rocas, haciendo sumamente penoso el camino.
Montevideo, que al comienzo de la Gobernación de Viana (1751) no administraba más de veinticinco estancias (se explica en parte también este penoso avance porque el canario fundador y el peninsular eran más bien agricultores y es sólo en nuestra formación cuando se hacen ganaderos), diez años después tenía bajo su férula más de un centenar.
¿Pues qué varón levantado a las cosas honestas no apetece el justo trabajo, estando pronto a los oficios, aun con riesgo de peligros? ¿Y a qué persona cuidadosa no es penoso el ocio?
Considerad, señor Sancho, que aun cuando yo lo negara, con mi palabra bastara, y aun os viniera muy ancho. SANCHO MONTERO: Perdóname, dulce estrella, lo osado por lo celoso, que me es en verdad penoso pensar tal infamia en ella.
Quiere el hombre vivir cómoda y plácidamente pero la Naturaleza prefiere que salga del abandono y de la quieta satisfacción, que se entregue al trabajo y al penoso esfuerzo para, por fin, encontrar los medios que le libren sagazmente de esta situación.
Hasta siempre, mi bienamado Nataniel, etcétera. = Me resulta muy penoso el que Clara, por un error que causó mi negligencia, haya roto el sello de mi carta y la haya leído.