pensar

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  • all
  • verbo
  • locución

Sinónimos para pensar

razonar

Sinónimos

imaginar

Sinónimos

intentar

Sinónimos

ni pensar

Sinónimos

  • ni hablar

Sinónimos para pensar

decidir

Ejemplos ?
Sabía que en esta época del año las apagaban pronto, antes del amanecer, por economía; pero aún tardaría tanto en amanecer... «Iré al mercado de Les Halles», pensé, «allí al menos encontré vida».
«Aquí es» pensé «donde me esperan, con la copa en la mano, los ojos brillantes y provocando al Destino, mis hombres de negocios.» Giré el picaporte y me encontré, directamente, en una sala donde el día caía desde lo alto, a través de la vidriera, lívido.
Yo hacía el número once, es decir, yo moriría el undécimo. Entonces pensé en mi mujer y en mi hija, ¡en ti y en tu madre, hija mía!
Y sentí que me cogían por los hombros, y me sacudían, y me daban voces en los oídos.... Caí... No pensé más... Pero sentía algo como un profundo sueño...
De manera que en nada hallaba descanso, salvo en la muerte, que yo también para mí como para los otros deseaba algunas veces; mas no la vía, aunque estaba siempre en mí. Pensé muchas veces irme de aquel mezquino amo, mas por dos cosas lo dejaba: la primera, por no me atrever a mis piernas, por temer de la flaqueza que de pura hambre me venía; y la otra, consideraba y decía: “Yo he tenido dos amos: el primero traíame muerto de hambre y, dejándole, tope con estotro, que me tiene ya con ella en la sepultura.
-Como que pensé que no diba a poer vinir, poique por poquito si me doy de cara con el sargento Cariñena en la encrucijá de los Encinares.
Le conocía como a un cortesano, y además como un audaz intrigante. Un hombre así, pensé, debe conocer los métodos ordinarios de acción de la policía.
Era el toque de _Animas_. --Son las nueve.... (pensé.) Pero ¿de qué día? Una sombra más obscura que el tenebroso aire de la prisión se inclinó sobre mí.
Sabía que era de buena plata, que tenía buen sonido, y el cuño auténtico. «Esta gente se equivoca -pensé- o tal vez no hablan de mí».
(...) Después de haber leído aquellos versos clarísimos y puros como el cristal sonoro de una fuente, pensé: si yo pudiera abandonar las complicadas sendas, dejar la engañadora florescencia de los invernaderos angostados, hacer canciones buenas, escuchar con unción la sinfonía interior...
Escupí para apagar el fuego, escupí cuanto pude, pero no tenía bastante saliva, y entonces salí corriendo de la habitación, pues pensé que mis papás se enfadarían.
Ocupaban habitaciones aparte, sin duda a la espera de un divorcio más absoluto; y pensé que en eso residía, después de todo, el misterio del camarote suplementario.