pensar

(redireccionado de pensaste)
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  • all
  • verbo
  • locución

Sinónimos para pensar

razonar

Sinónimos

imaginar

Sinónimos

intentar

Sinónimos

ni pensar

Sinónimos

  • ni hablar

Sinónimos para pensar

decidir

Ejemplos ?
La besó, la abrazó, se la apretó contra el corazón: «Ven, pobrecita: ven, que esos malos te dejaron aquí sola: tú no estás fea, no, aunque no tengas más que una trenza: la fea es ésa, la que han traído hoy, la de los ojos que no hablan: dime, Leonor, dime, ¿tú pensaste en mí?...
Por las migajas que tiñó tu mano hambrienta cuando hallaste satisfechos tus excesos y pensaste que por sed las seguiría sin saber que jamás busco rapiñas, te escribo este poema y en marcha...
199 Bien te creemos que tú non pensaste semblante finida de todo tu bien, quando al Enrique ya de Remestién por armas e trançes en Bala sobraste; pues non menos farias quando te fallaste en Ras con aquel señor de Charní, donde con tantos honores así tu rey e tus regnos e manos onrraste.
¡Y día adolescente -ojos claros y músculos morenos-, cuando pensaste a amor, junto a la fuente, besar tus labios y apresar tus senos!
Tardamente se arma el ánimo a la paciencia de los trabajos, después que ellos han llegado. Dirás: «No pensé que esto sucediera, ni creí que esto pudiera venirme.» ¿Pues por qué no lo pensaste?
no te ha agobiado. Nunca la dulce carga pensaste sacudir. No ha agitado tu fronda sensible otro cuidado que el ser ancha y espesa para saber cubrir.
Y el amor risueño no pudo en tu camino detenerte... Y lo que tú pensaste que era un sueño, fue sueño, sí, ¡pero inmenso!, ¡el de la muerte!
¿Visteis con vuestros propios ojos a aquel rey recién nacido, que había venido al mundo? El soldado más joven repuso: Sí, lo vi, y lo adoré. Jesús preguntó: ¿Y qué pensaste de él? ¿Qué fe tienes en él?
También pensaste que decirle a tu padre en una carta de abogado que antes que romper tu amistad eterna conmigo preferías renunciar a la asignación anual de 250 libras que, creo que con deducciones por tus deudas de Oxford, te estaba pasando por entonces, era situarse en la caballería andante de la amistad y pulsar la más noble nota de abnegación.
El hecho de haber renunciado con fingida bravata a tu asignación, valiera lo que valiese, te daba al menos una razón pasable para tu pretensión de vivir a mis expensas, o lo que a ti te parecía una razón pasable; y en muchas ocasiones la esgrimiste seriamente, y la formulaste con puntos y comas; y el abuso continuo, principalmente, claro está, de mí, pero sé que también hasta cierto punto de tu madre, nunca fue tan penoso, porque, al menos en mi caso, nunca fue más absolutamente desprovisto de la menor palabra de gratitud ni sentido de la medida. Pensaste también que al atacar a tu propio padre con cartas horribles...
Pero que no era tu padre sino tú quien me había metido en la cárcel, que desde el princ ipio hasta el final tú eras el respons able, que si estaba allí era a causa de ti, por ti y por obra tuya, eso no lo pensaste ni por un momento.
¿Te acuerdas de ellos? Así que no pensaste ni en darte una ducha ni levantarte las manos o los dientes. Dejaste que una sabrosa flojera te llevara rumbo a la televisión, a tu tocadiscos o a tus video-juegos favoritos; y sin otra cosa que hacer, iniciaste un divertido día.