pera


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Sinónimos para pera

perilla

Sinónimos

Sinónimos para pera

barbilla

Sinónimos

Ejemplos ?
A ciertas horas, no obstante, apretaban las diabluras, y Venturiña se retorcía en convulsiones, echaba espuma por la boca, bizcaba los ojos, describía con el cuerpo un arco, sentía en la garganta una pera de ahogo, y su lengua de mocita decente -que, ¡alabado el Señor!, no tiene de qué avergonzarse, y sabe que las mujeres deben guardar compostura- se convertía, por impulso invencible y sin permiso de su voluntad, en la lengua pecadenta del carretero más blasfemo y bruto; no parece sino que algún pateta, desde el infierno, le soplaba palabras y dichos que hasta no los había oído en su vida, que hasta no presumía ella, válgame lo que me valga, qué significan ni a cuento de qué vienen.
BAJO AMPURDÁN: Albons, Begur, Bellcaire d’Emporda, Bisbal D Emporda (La), Calonge, Castell-Platja d`Aro, Colomers, Corça, Crunlles, Monells i Sant Sadurni de L’heura, Escala (L’), Foixa, Fontanilles, Forallac, Garrigoles, Gualta, Jafre, Mont-Ras, Palafrugell, Palamos, Palau-Sator, Pals, Parlava, Pera (La), Regencos, Rupia, Sant Feliu de Guixols, Santa Cristina D’aro, Serra de Daro, Tallada D Emporda (La), Torrent, Torroella de Montgri, Ultramort, Ulla, Ullastret, Vall-Llobrega, Verges, Vilopriu.
Pero si nunca le desatasen, se descubriría menos su maligna potencia, menos se probaría la fidelísima paciencia de la santa Ciudad, y, finalmente, menos se echaría de ver de cuán gran malicia suya usó tan bien el Omnipotente Dios, pues no le privó del todo que no tentase a los santos, aunque echó fuera de todo lo interior de Él, donde se cree en Dios, para que con su combate exterior aprovechasen, y, maniató pera evitar que derrame y ejecute toda su malicia contra la multitud innumerable de los flacos, con quienes convenía multiplicar y llenar la iglesia, y a los unos que habían de creer no los desviase de la fe de la verdad religión, y a los que creían ya, no los derribase.
En ellos, principalmente, con los auxilios del Altísimo, refutaremos los argumentos humanos que les parece a los infelices que proponen sabiamente contra lo dicho y contra las promesas divinas, y desprecian como falsos y ridículos los saludables pastos con que se alimenta y sustenta la fe que nos da la salud eterna. Pera los que son sabios, según Dios, para todo lo que pareciere increíble a los hombres, con tal que esté en la Sagrada Escritura, cuya verdad de muchos modos está establecida, tienen por indisoluble argumento la verdadera omnipotencia de Dios, el cual saben por cierto que en manera alguna pudo en ella mentir, y que le es posible lo que se le hace imposible al incrédulo e infiel.
El sujeto despertó con el convencimiento de la realidad de lo soñado y pidió tenazmente a su madre la otra pera, que estaba sobre el aféizar de la ventana..La madre se echó a reír ante el absurdo convencimiento del niño.
Cercaremos nuestras posesiones de cables electrizados y compraremos con una pera de agua a todos los polizontes y comisarios del Sur.
Se sacan unas entradas a la noche y antes de que termine la función uno se escurre. Por el agujero de la llave se inyecta cloroformo con una pera de goma.
A mí no se me persigue pera apresarme; contra mí hay orden de muerte: así lo han dicho los oficiales del Ejército; los caciques acaudalados pagan 150 mil pesos por mi cabeza.
Me volví al enemigo terrible, centro de la neurosis, ombligo de la locura, foco de todo surmenage donde hago buenamente mi papel de sauvage encerrado en mi celda de la rue Marivaux, confiando sólo en mí y resguardando el yo. ¡Y si lo resguardara, señora, si no fuera lo que llaman los parisienses una pera!
Son cinco los hombres que suben: uno es un blanco, con casaca y con botas, y de barba también: ¡le gustan mucho a este pintor las barbas!: otro es como indio, sí, como indio, con una corona de plumas, y la flecha a la espalda: el otro es chino, lo mismo que el cocinero, pero va con un traje como de señora, todo lleno de flores: el otro se parece al chino, y llevaun sombrero de pico, así como una pera: el otro es negro, un negro muy bonito, pero está sin vestir: ¡eso no está bien, sin vestir!
Este matrimonio nos trae al magín un soneto que escribimos, allá por los alegres tiempos de nuestra mocedad, y que, pues la ocasión es tentadora para endilgarlo, ahí va como el caballo de copas: Caséme por mi mal con una indina, fresca como la pera bergamota; trájome suegra y larga familiota y por dote su cara peregrina.
Cercado es, cuando más capaz más lleno, De la fruta, el zurrón, casi abortada, Que el tardo otoño deja al blando seno De la piadosa yerba encomendada: La serva, a quien le da rugas el heno; La pera, a quien le da cuna dorada La rubia paja y -pálida turora- La niega avara y pródiga la dora.