perecer


También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • verbo
  • pronominal

Sinónimos para perecer

acabar

Sinónimos

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Sinónimos para perecer

Ejemplos ?
Los que no socorrieren o auxiliaren a una persona que en un lugar público se encontrase sola, herida, maltratada o en peligro de perecer, cuando pudieren hacerlo sin detrimento propio, si el acto no estuviere reprimido como delito; 37.
ni que necesitemos del ferrocarril o del fonógrafo cada veinticuatro horas como de algo indispensable para la existencia, sin cuyo auxilio podríamos perecer.
os abusos de los poderosos, las miserias del pueblo, las injusticias que sangran la espalda de los oprimidos, el hambre y la explotación que fabrican ancianidades prematuras y prostituciones dolientes, llaman un día a la puerta de la sensibilidad de un hombre fuerte y justo; sus sueños de libertad se vuelven deseos vehementísimos; sus aspiraciones de mejoramiento social erectan sus energías convirtiendo en acción el idealismo y ese individuo, temperamento guerrero, apóstol o filósofo, a veces reuniendo a los tres en su persona, y brega, batalla, lucha con la fuerza del cerebro y del puño, hasta perecer o conquistar la victoria de su causa...
ecía un día el gran filósofo Citofilo a un dama desconsolada, y que tenía sobrado motivo para estarlo: Señora, la reina de Inglaterra, hija del gran Enrique IV, no fue menos desgraciada que vos; la echaron de su reino, se vió a pique de perecer en el Océano en un naufragio, y presenció la muerte del rey su esposo en un patíbulo.
En vez de devolverle su esposa, a la que iba a buscar, no le enseñaron más que su fantasma, porque, como músico que era, le faltó valor, y en vez de imitar a Alceste y morir por la que amaba, se ingenió para descender en vida a los infiernos. Por esto, indignados los dioses, le castigaron por su cobardía, haciéndole perecer a mano de las mujeres.
Por esto, no se puede conceder todavía tanta fe a tu demostración, para que tengamos esta confianza en que nuestra alma subsista todavía después de nuestra muerte, porque si alguno dijera aún más de lo que tú dices y se le concediera, no sólo que nuestra alma existe en el tiempo que precede a nuestro nacimiento, sino que nada impide que después de nuestra muerte existan las almas de algunos y renazcan varias veces para morir de nuevo, siendo el alma bastante potente para usar sucesivamente varios cuerpos, lo mismo que el hombre usa varios vestidos; si, concediéndole esto, digo, no se niega sin embargo que se desgasta a fuerza de todos estos reiterados nacimientos y que, finalmente, tiene que terminar por perecer verdaderamente en alguna de estas muertes...
¡Así se vive! Así... si no se quiere perecer asfixiado por los demás... Yo, lo juro, deseaba fervientemente ser diverso a lo que soy...
Me parece que Simmias teme que el alma, aunque más excelente y divina que el hombre, no perezca antes que él como ha dicho de la armonía; y Cebes, si no me equivoco, ha estado conforme en que el alma es más duradera que el cuerpo, pero que no se puede asegurar si, después de haber usado varios cuerpos, no perece antes de separarse del último, y si esto no es una verdadera muerte del alma, porque el cuerpo no cesa un solo instante de perecer.
Lo que buscas se reduce a este punto: tú no quieres que se demuestre que el alma es inmortal y que no puede perecer, a fin de que un filósofo que va a morir y muere valientemente, en la esperanza de que será infinitamente más feliz en los infiernos que si hubiera vivido de manera muy distinta a la que ha llevado, no tenga una confianza insensata.
Sin saber dónde; ignorando cómo y cuándo, puede brotar un torrente que te arrastre hasta el caño y... ¡Zas! ¡A perecer ahogada! ¡Lejos de los tuyos!
Del mismo modo puede decirse que si lo que es susceptible al frío estuviera exento necesariamente de perecer, por muchas cosas frías que se echaran sobre el fuego jamás se extinguiría éste, jamás perecería; al contrario, saldría de allí con toda su fuerza.
Sócrates: ¿No es esta misma diversidad sobre lo justo y lo injusto la única causa que ha hecho perecer a tantos atenienses, lacedemonios y beocios en la tomada de Tanagre, y después de ésta en la batalla de Coronea, donde recibió la muerte tu padre?