perverso

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Sinónimos para perverso

Sinónimos para perverso

Ejemplos ?
Porque, ¿qué otro espíritu con secreto instinto mueve las almas perversas y depravadas, las insta para que se cometan adulterios y se apacienta y complace en los cometidos, sino el que se deleita con semejantes juegos escénicos, poniendo en los templos los simulacros de los demonios ya gustando en los juegos de las imágenes y retratos de los vicios, murmurando en lo secreto lo que toca a la justicia, para seducir aun a los pocos buenos, y frecuentando en lo público lo que nos excita a la torpeza, para apoderarse de infinitos malos?
Destierra los juegos, si puedes; manda al pueblo que no haga tales honores a los dioses inmortales, con los que se deleite en admirarse de las culpas y delitos de los dioses, y se le antoja de imitar lo que es posible y fácil, y si te respondiere el pueblo: «Vosotros, pontífices, nos enseñasteis esta doctrina», acude y ruega a los mismos dioses, por cuya sugestión lo mandaste, que ordene no se ejecuten semejantes fiestas por ellos; las cuales, si son malas, por la misma razón en ninguna conformidad es justo que se crean de la majestad de los dioses; pues mayor injuria es la que se hace a éstos suponiendo libremente y sin temor semejantes abominaciones de ellos, pero no te oirán, son demonios, enseñan máximas perversas...
Y si los demonios que se adoran en los templos, encerrados no sé por qué arte en las imágenes, esto es, en los simulacros y estatuas visibles por industria de los hombres, que con este artificio los hicieron dioses, caminando errados y vueltas las espaldas al culto y religión divina, no son internuncios ni intérpretes entre los hombres y los dioses, y por sus perversas y torpes costumbres, aun los mismos hombres, aunque infieles y ajenos del culto y religión divina, son sin duda mejores que aquellos a quienes con sus artificios hicieron dioses; resta, pues, que la autoridad que usurpan puedan ejercerla como demonios, ya sea cuando, pareciendo que nos hacen bien nos hacen mal, porque entonces nos engañan mejor, ya cuando a las claras nos dañan.
Y con tal opinión, ¿quién no advierte, por poco que quiera atenderlo, el abismo que descubren para perseverar en las perversas costumbres?
Tal malestar se va haciendo cada día más insoportable en virtud de que Cárdenas se ha dedicado a gobernar en beneficio de unos cuantos y ha supeditado los principios de un Gobierno democrático a las falsas y perversas orientaciones de líderes que...
Hágase mi gusto y basta”. Mas... esas olas perversas que tragan hombres y barcas, nada piensan, nada temen: las olas no tienen alma. Pero vosotros...
El médico lo purgó canónicamente con eléboro de Antierya y a favor de este medicamento lo limpió de todas las alteraciones y perversas costumbres del cerebro.
Sin contar, además, las perversas teorías que profesa respecto de la profecía, que él cree una propiedad natural de la facultad imaginativa, inferior en rango a la filosofía; con otras muchas cosas que no tenemos necesidad de recordar aquí.
Por otra parte, ya no ocultaba su desprecio por nada ni por nadie; y a veces se ponía a expresar opiniones singulares, censurando lo que aprobaban, y aprobando cosas perversas o inmorales, lo cual hacía abrir ojos de asombro a su marido.
Los naturalistas y todos aquellos que se glorían de rendir culto sobre todo al numen popular y se esfuerzan en divulgar por todas las naciones estas perversas doctrinas, no pueden verse libres de la acusación de falsedad.
Ni menos gloria consiguió por el mismo motivo Ireneo, mártir invicto y Obispo de la iglesia de Lyón, quien refutando valerosamente las perversas opiniones de los orientales diseminadas merced a los gnósticos por todo el imperio romano, «explicó, según San Jerónimo, los principios de cada una de las herejías y de qué fuentes filosóficas dimanaron»(18).
La misma sociedad civil y la doméstica, que se halla en el grave peligro que todos sabemos, a causa de la peste dominante de las perversas opiniones, viviría ciertamente más tranquila y más segura, si en las Academias y en las escuelas se enseñase doctrina más sana y más conforme con el magisterio de la enseñanza de la Iglesia, tal como la contienen los volúmenes de Tomás de Aquino.