Ejemplos ?
Pero como la miel era espesa, tuvo que agrandar el agujero, después de haber permanecido medio minuto con la boca inútilmente abierta. Entonces la miel asomó, adelgazándose en pesado hilo hasta la lengua del contador.
Mis operaciones son más poderosas que sus palabras, y a pesar de suponerme el hombre más criminal, yo no haré más que proporcionar a los hombres los medios de su felicidad y desterrar de ellos aquella ignorancia que los hace sufrir el más pesado yugo de la tiranía.
Su ataque es muy breve y parecido a una tempestad brusca; se acaba en cosa de una hora, pues ¿Quién está más tiempo en expirar? Todas las molestias y peligros del cuerpo han pasado por mí, pero no encuentro ninguno de más pesado que éste.
Vieron todos cómo al aproximarse el vagabundo asomaba por el embudo de barro el picudo morro de la fiera y sus rugosas patas delanteras. Después, con un pesado esfuerzo, sacó del agujero el corpachón escamoso por cuyo interior había pasado medio Valencia.
Mas, tendamos, lector, un velo oscuro sobre este cuadro de venganza y duelo, que es caso, a fe, de comentarse duro que ya ha pesado en su balanza el cielo: caso, lector (y con verdad lo juro), cuya razón escudriñar no anhelo, pues pliegues son del corazón humano que intenta el hombre penetrar en vano.
Se llevó la mano al cinto y allí tropezó con un pistolón de chispa. Un pesado yatagán colgaba de su cinturón de cuero. Más allá la arena del desierto se extendía fresca hasta el ribazo de árboles de un bosque.
Todo pareció volver a la calma… mas un silencio tan profundo e inesperado no podía durar. ¿Qué anunciaría tan pesado mutismo? Mis labios temblaban, mis ojos explotaban de pánico y mi cuerpo total se sacudía.
Entre tanto, la sostenida posición de la cabeza en alto lo había mareado un poco. Pesado de miel, quieto y los ojos bien abiertos, Benincasa consideró de nuevo el monte crepuscular.
Critias: No puede ser de otra manera. Sócrates: Y la estática es la ciencia de lo pesado y de lo ligero; lo pesado y lo ligero difieren de la estática misma.
La necesidad de la emancipación no entraba entre las que pudieran catalogarse como locales. El yugo español, fuera o no pesado, y nos inclinamos resueltamente a creer que no lo era, se sobrellevaba sin protestas.
Pero él ya estaba en la proa, y se sentó junto al botalón, escudriñando la negra superficie del mar, en cuyo fondo se reflejaban como serpeantes hilos de luz las inquietas estrellas. El laúd, panzudo y pesado, caía tras cada ola con un solemne ¡chap!
Vamos a impulsar hacia un imperioso levantamiento espiritual los hombres mejores de cada capital, que hoy están prisioneros del gravamen terrible de la España oficial, más pesado en provincias que en Madrid.