piropo


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Sinónimos para piropo

rubí

Sinónimos para piropo

Ejemplos ?
Allá por los años de 1810 no era hombre de gusto, sino tonto de caparazón y gualdrapa, quien no la echaba un piropo, que ella recibía como quien oye llover, pues callos tenía en el tímpano de oír palabritas melosas.
Recordad los cuadros de Rivera o las novelas de Víctor Hugo. Casimira se tragó el requiebro, y bendijo el arte, que le valía el primer piropo en que había creído.
No habla más que de las novedades del día, de los escándalos amorosos. Caín le suelta un piropo como un pimiento, y ella le recibe como si fuera gloria.
Sus protectores la cuidaban como oro en paño, y apenas si los apasionados de la joven podían complacerse en mirarla, y aun atreverse á dirigirla un piropo ó galaptería, cuando los domingos, acompañada de su madrina, salía de la misa de nueve en Monserrate.
Tú sabes tanto como Chavarría. Contentísimo salí con el piropo. De fijo que Chavarría sería un prójimo superior a Séneca y demás sabios de la cristiandad y judería de que hacen mención las historias.
La señora de Munar tragaba saliva a cada piropo que los oficiales endilgaban a las doncellas, y ora daba un pellizco a la sobrina que se descantillaba con una palabrita animadora, o en voz baja llamaba al orden a la hija que prestaba más atención de la que exige la buena crianza a las garatusas de un libertador.
Mauricio se quedó un breve rato como suspenso; mas pronto se repuso, encendió un cigarrillo, salió a la calle y le echó un piropo a la primera moza de garbo que pasó a su lado.
Y explicar el dicho de las viejas y el sentido del piropo con que agasajo a mi Angélica, es lo que me propongo, amigo y camarada Prieto, en esta tradición.
Ojos y labios forzaban su juego; pero ningún transeúnte se detenía, deseoso de entablar conversación. Una mirada de soslayo, tal vez un trillado piropo...
Pedro, tú que entiendes de náutica y geografía, ¿me sabrás decir qué ciudad es esa? San Pedro se relamió con el piropo y contestó: -Maestro, esa ciudad es Ica.
Hecha esta salva, continuo diciendo que estas especies, mas no este piropo que va de bastardo, dice nuestro vocabulista que se les ha suministrado un «celebérrimo escritor» á quien no nombra, segun lo tiene por flor, para hacer sus jugarretas a man-salva.
A los versos que adulan, seguirán los que chocan, y en el palabreo, ora gritón, ora sordo, lento, a veces, otras, apurado, y que a pasos iguales acompaña el zumbido de la guitarra, caberá, al lado del piropo galante a la buena moza codiciada, el epigrama velado a las uñas del juez de paz o al machete del comisario.