Ejemplos ?
¿Tienen algo que decir de él? ¿Por qué se han opuesto ustedes, como si fuera indigno de pisar esta casa, a que me visite? Mamá, sin responderme, me hizo salir.
Hace cuarenta y cuatro años que sucedieron los hechos que acabo de narrar, pero Ammi no ha vuelto a pisar aquellas tierras y le alegra saber que pronto quedarán enterradas debajo de las aguas.
Comenzando a presentir extraños peligros, caminé lentamente, pero no sentía moverme, como si tuviera miedo de pisar devoradoras arenas movedizas… Y sin embargo, allí iba, sin saber a dónde ni en dónde, en extraña parálisis móvil.
La desdicha llega al morir su esposo y regresa a México, su amada Patria con los restos mortales del compañero de su vida después de más de tres décadas de permanecer alejada del país. Ella misma nos cuenta cómo al pisar nuevamente tierra mexicana, con el alma dolorida, se arrodilla para besar el suelo nacional.
Por muy larga que sea mi vida, pronto veré a Dios: ¡Pobrecito! Y si lo verá..., porque es humilde como las piedras de la calle, que se dejan pisar de todo el mundo...
Y se me ocurrió, lo primero, que los claustros se habían hecho para los religiosos que llevaban sandalias, y comencé a pisar quedito, porque hasta mí me escandalizaba el ruido que hacía, siendo tan pequeño, en aquel edificio tan grande.
Zaguanes hemos visto empedrados con lápidas y losas sepulcrales, y un labrador, creyendo pisar la tierra, huella todos los días con su rústica suela el «aquí yace» de un procónsul, o la advocación de un dios.
Lo menos que, en agradecimiento de esa virtud puedo yo hacer, puesto que así más ligo quebranto deberes, es encarar la muerte, si nos espera en la tierra o en la mar, en compañía del que, por la obra de mis manos, y el respeto de la propia suya, y la pasión del alma común de nuestras tierras, sale de su casa enamorada y feliz a pisar, con una mano de valientes, la patria cuajada de enemigos.
Llegó a la casa de aquella señora. El corazón se le subió a la garganta cuando se vio frente a la portería, que en tanto tiempo no había vuelto a pisar...
Artículo 27 - En la Nación Argentina no hay esclavos. Los que de cualquier modo se introduzcan, quedan libres por el solo hecho de pisar el territorio de la República.
De noche, cuando los pescaderos pasaban en sus carretas bajo sus ventanas cantando la Marjolaine, ella se despertaba; y escuchando el ruido de las ruedas herradas que al salir del pueblo se amortiguaba enseguida al pisar tierra, se decía: -«¡Mañana estarán allí!» Y los seguía en su pensamiento, subiendo y bajando las cuestas, atravesando los pueblos, volando sobre la carretera principal, a la luz de las estrellas.
Cada uno se retiró a su cuarto, y él llevó consigo a don F. M., que jamás volvió a pisar el suelo del Colegio. El sumario al día siguiente fue terrible; M.