Ejemplos ?
Todo lo que quería era hacerle poner aquel traje y pisotear los que llevara, cogerla, como antes, en mis brazos y volver a nuestra casa, deteniéndonos a veces en el camino para que descansaran sus pies enfermos y su corazón, más enfermo todavía.
Es vergonzoso, miss Dartle; es vergonzoso -le dije con indignación-. ¿,Cómo tiene usted corazón para pisotear así a un hombre destrozado por un dolor tan poco merecido?
Le introduce un hierro ardiente en el ano y lo mismo en la vagina, después de haberla azotado bien. 93. Quiere pisotear a una mujer preñada hasta que aborte. Anteriormente la ha azotado.
Antonio, sin piedad, acababa de pisotear su amor propio; sin querer, habíale dicho que era tanto el desprecio hacia ella de Trini, que ni siquiera se dignaba pronunciar su nombre, y al sentir el trallazo, todos sus treinta años de poderío y de dictadura entre los hombres de más cartel se le incorporaron en el corazón y exclamó, entre iracunda y desdeñosa: -Pos cuando quieras te vas con tu Trini, que yo en mi casa miento a quien quiero, ¿sabes tú?
En cuanto a la « muchacha», se le dijo que se limitara a llevar los platos y marcharse al momento de la antesala a la escalera, donde no se le oiría resoplar como tenía costumbre. Además era el medio de evitar que pudiera pisotear los platos en su retirada precipitada.
Aprenda lo primero el Salterio, gócese con estos cánticos e instrúyase para la vida en los Proverbios de Salomón. Acostúmbrese con la lectura del Eclesiástico a pisotear las vanidades mundanas.
Vivo, Bolívar, tú, esa raza aleve, esa degenerada gente ibera, de las naciones europeas plebe, que hoy osa pisotear nuestra bandera, que hoy nuestras islas a invadir se atreve, ni tan sólo el intento concibiera, y apenas, separada por los mares, segura se creyera en sus hogares.
La columna se acerca, arrastrándose, envolviéndolo todo a su paso. Entre la columna de polvo, suena un recio pisotear de cascos. Y es una recua de mulas cargadas, la que llega, la que pasa, la que se aleja, estimulada por sus propios pujidos.
llegarán hasta ellos por los hilos misteriosos que ponen en constante comu- nicación a los que tienen unos mismos ideales e idénticas as- piraciones y les infundirán ar- dor y aliento para vencer, para imponer el derecho y la justicia frente a las brutales imposicio- nes del militarismo, que intenta pisotear la más gloriosa con- quista de la democracia espa- ñola para imponernos una Re- pública corporativista a la ale- mana o una República presi- cialista, militarista a la por- tuguesa.
Después de esto, dijo San Francisco: Mi querido compañero, vamos a San Pedro y a San Pablo a pedirles que nos enseñen y ayuden a poseer el tesoro inapreciable de la santísima pobreza, ya que es un tesoro tan noble y tan divino, que no somos dignos de poseerlo en nuestros vasos vilísimos; es ésta una virtud celestial por la cual vale la pena pisotear todas las cosas terrenas y transitorias; por ella caen al suelo todos los obstáculos que se ponen delante del alma para impedirle que se una libremente con Dios eterno.
Difícil es en efecto mantener el equilibrio, debemos precavernos que el temor de caer en la envidia no nos lleve a caer en el desprecio y que tampoco, por el hecho de no querer pisotear a nadie, seamos vistos como pudiendo ser pisoteados.
Su pluma hizo célebre una divisa que recorrió toda Europa: «¡No dejes de pisotear al 'Infame'!» («Écrasez l'Infame!»); o sea, no tole­res jamás la intolerancia.