Ejemplos ?
Entonces tengo ganas de gritar de placer como las lechuzas, de correr por los tejados como los gatos, y un impetuoso deseo de amar se enciende en mis venas.
volvieron entonces, danzando, al centro de la morada, pero causaban tanto placer, incitaban tanto a reír a su abuela, que bien pronto la abuela se rió.
Buscamos novedades que entusiasmen nuestros espíritus hastiados y nos divertimos a costa de los demás... y robamos, sin necesidad, y llegamos a matar, por placer, sólo por sentir distintas monotonías, pues mientras seamos así...
Desde el instante en que vine al mundo, todo ha sido estregarme, ponerme al fuego y sacarme de él; yo estoy por lo práctico, y, modestia aparte, soy el número uno en la casa, Mi único placer consiste, terminado el servicio de mesa, en estarme en mi sitio, limpio y bruñido, conversando sesudamente con mis compañeros; pero si exceptúo el balde, que de vez en cuando baja al patio, puede decirse que vivimos completamente retirados.
Así pues, estaba pensando (y pensar le costaba cierto esfuerzo, porque el calor del día la había dejado soñolienta y atontada) si el placer de tejer una guirnalda de margaritas la compensaría del trabajo de levantarse y coger las margaritas, cuando de pronto saltó cerca de ella un Conejo Blanco de ojos rosados.
Estos pensamientos sofocaban en mí la compasión que debería haber sentido ante un espectáculo tan triste y me impidieron también encontrar en nuestras conversaciones acerca de la filosofía, que fue el asunto de ellas aquel día, aquel placer que experimentaba de ordinario.
El campo de las bellas letras no está menos despoblado de esos frondosos y fragantes árboles, a cuya sombra se abriga con placer y con amor el hombre que se dedica al estudio.
La idea de que un hombre como Sócrates iba a morir me producía una mezcla extraña de pena y placer, lo mismo que a todos los allí presentes.
Yo quería acompañarla, pero comprendí que, debido a las circunstancias, lo mejor era quedarme inadvertido donde me hallaba. Así, me vi privado del placer de verla, ya que no de oírla cantar.
Ahora bien, esas hubieran querido que Pluvioso fuese a tener placer con aquellas Deseable, Agradable, que ellas fornicasen, y en el espíritu de las tribus, que esto fuese para tentarlo.
Un líder, aclamado como defensor de los derechos de los trabajadores, sale para Europa en viaje de observación, estudio... y por qué no, de placer.
Con gusto vi el placer que bajo el arrebol »encendía vuestra alma ya propicia al olvido »y, al fin, prestaba luz al dolor distraído »como un glaciar herido por un rayo de sol.» En mí clavó su fúnebre mirada que me asombra como la palidez de sus rasgos fatales y dijo: «¿Soy como esos países boreales »que han seis meses de luz y seis meses de sombra?