Ejemplos ?
Estás agriado de ti mismo y de toda la humanidad, exceptuando a Sócrates. APOLODOROS.- ¿Te parece que es preciso estar furioso o privado de razón para hablar así de mí y de todos vosotros?
—Monta en silla como los gringos. —La mazorca con él —¡La tijera! —Es preciso sobarlo. —Trae pistoleras por pintar. —Todos estos cajetillas unitarios son pintores como el diablo.
Degüéllalo como al toro. —Pícaro unitario. Es preciso tusarlo. —Tiene buen pescuezo para el violín. —Tocale el violín —Mejor es la resbalosa.
—Encomienda tu alma al diablo. —Está furioso como toro montaraz. —Ya le amansará el palo. —Es preciso sobarlo. —Por ahora verga y tijera. —Si no, la vela.
Mas como don Fortunato, aunque muy acabadito y hecho una pasa seca, conservaba íntegras sus facultades y discurría y gobernaba perfectamente, fue preciso dejarle, encomendando su castigo a su propia locura.
El govierno Republicano es de dos maneras: o Aristocrático, en que solo mandan los nobles y optimatos, o Democrático, en que manda todo el Pueblo por sí, por medio de sus Representantes o Diputados, como es preciso que suceda en los grandes estados.
¡Es preciso sentir el golpe de esta impresión en plena vida, y el clamor de suprema separación, mil veces peor que la muerte, para comprender el alarido totalmente animal con que el cerebro aúlla el escape de sus resortes!
Hablad; que oigamos y que hablemos, digamos, si es preciso que la madera sea labrada, sea esculpida por Los de la Construcción, Los de la Formación, si ella será el sostén, el nutridor, cuando se haga la germinación, el alba”.
-Y a mí tamién, amigo, a mí tamién se me agrian, porque yo creo que no debemos platicar más que lo preciso, tanto es asín que yo no platico más que cuando los hombres me son mu simpáticos y ya los he tratao una miaja.
¡Calma! ¡Calma! ¡No es preciso, ¡oh jefes! que recomendéis calma a mi alma! Yo puedo correr el tren con los ojos vendados, y el balasto está hecho de rayas y no de puntos, cuando pongo mi calma en la punta del miriñaque a rayar el balasto!
—Pobre diablo: queríamos únicamente divertirnos con él y tomó la cosa demasiado a lo serio —exclamó el Juez frunciendo el ceño de tigre—. Es preciso dar parte, desátenlo y vamos.
Y si en verdad alguno, con escalofrío de inquietud cuyo origen no alcanza a comprender, vuelve a veces la cabeza para ver lo que no puede, o siente un soplo helado que no se explica en la cálida atmósfera, nuestra presencia de intrusos no es nunca notada; pues preciso es advertir ahora que Enid y yo estamos muertos.