primorosamente


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  • adverbio

Sinónimos para primorosamente

Ejemplos ?
Caídas repentinamente en el apuro económico, se pusieron a trabajar, sin una protesta, sin intentos de pedigüeñería. Bordaban primorosamente, y tomaron la aguja, cruel amiga de la mujer, que la mantiene y la ciega.
-Venga la gorra, y quedamos en paz. Luisa le dio un gorrito primorosamente hecho. El hombre algo conmovido al ver la desgracia de la niña, después de despedirse de ella se quedó parado a corta distancia de la casa, pudiendo ver lo que pasaba en su interior.
Los romeros regresaban de su peregrinación trayendo unas crucecitas de media pulgada, primorosamente labradas, de la madera de un árbol cerca del cual está situada la capilla.
Para aprender música como Dios manda era tarde; además, leer en el pentagrama hubiese sido cansar la vista como con cualquiera otra lectura. Se acordó de que en cierto café de Zaragoza había visto a un ciego tocar el piano primorosamente.
Sus pestañas le hacían hilos de sombra sobre las ojeras pronunciadas. Rebrillaron las uñas pulidas, primorosamente arregladas. Sonaron las pulseras.
Por eso leemos en Terencio de un mozo vicioso y distraído que, mirando un cuadro colocado en la pared, donde estaba primorosamente pintado el suceso de que en cierto tiempo Júpiter hizo llover en el regazo de Danae el rocío de oro, fundó en esta alusión la causa y defensa de su torpeza y mala conducta, jactándose que en ella imitaba a un dios ¿Y a qué dios dice?
La sola palabra chic, abreviatura del nombre de un menestral borracho que bailaba el can-can primorosamente, ha producido á todas las industrias parisienses, legítimas é ilegítimas, un número considerable de millones.
Era una hermosa pipa de espuma, primorosamente “culotada”, tan negra como los dientes que la oprimían, pero brillante, perfumada, con una curvatura favorable a la mano, de una forma tan discreta, que parecía una facción más de su dueño.
Sobre la nieve que cerraba el horizonte perfilaba su talle oprimido y separaba las rodillas al andar, con ese movimiento propio de los militares que procuran salvar del barro las botas primorosamente charoladas.
Todo el lujo del infeliz era un busto del Niño Jesús, primorosamente tallado, al que obsequiaba cada día con una mariposilla de aceite.
Los frailes abrieron por curiosidad el cajón y quedaron maravillados al encontrar en él un San Francisco primorosamente tallado, y como carecían de la imagen del patrón, resolvieron quedarse con la que de una manera casi prodigiosa les venía a las manos.
En el centro de la rueda, y con la sotana hecha un asco, se encontraba un clérigo conocido por Yaya-Pipinco (el padre Pipinco), el que con una botella en la mano escobillaba primorosamente la cachua de mudanzas, gritando: -¡Aro!