proa


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Sinónimos para proa

prora

Sinónimos

Sinónimos para proa

branque

Ejemplos ?
¡Oh, tierra abierta al sediento de libertad y de vida, dinámica y creadora! ¡Oh barca augusta, de proa triunfante, de doradas velas!
Reprimí las lágrimas, recogí los suspiros, creyendo que con la fuerza que les hacía reventarían por parte que abriesen puerta al alma, que tanto deseaba desamparar este miserable cuerpo; mas la suerte, aún no contenta de haberme puesto en tan encogido estrecho, ordenó de acabar con todo, quitándome las esperanzas de todo mi remedio; y fue que en un instante se declaró la borrasca que ya se temía, y el viento que de la parte de mediodía soplaba y nos embestía por la proa, comenzó a reforzar con tanto brío, que fue forzoso volverle la popa y dejar correr el bajel por donde el viento quería llevarle.
Ahora bien: manque tú no conozcas a la Picarona, la Picarona te conoce a ti, porque tú pasas cuasi tos los días, porque no tiées más remedio que pasar, por la acerita en que ella vive, y yo sé de mu güena tinta que tú le gustas a ella a morir, y que por mo de esto yo no adelanto naíta con ella, y por eso me he dicho yo pa mí: «Si Manolo le tira los chambeles a esa gachí, esa gachí se cuela de chipé; a los quince u veinte días Manolo está cantando tangos y soleares en la proa del trasarlántico, y la Picarona al ver que en el estuche no quea más que un reló de plata y otros cuantos de níquel, pos lo que es natural: chingaíta de muerte porque se le ha escapao el de oro, pos apechugará con el de Plata, y como el de plata soy yo..., ¡pos velay tú!
Según me ha manifestado el contador del «Oquendo», único oficial que está en el mismo buque que yo, la historia de este desgraciado buque y su heroica tripulación es la siguiente, que tal vez se rectifique algo, pero sólo en detalles, no en el fondo de los hechos: El desigual y mortífero combate sostenido por este buque se hizo más desigual aún porque al poco tiempo de comenzado un proyectil enemigo entró en la torre de proa matando a todo el personal de ella, menos un artillero que quedó muy mal herido.
Pos si no hay en toa la provincia un mozo de los de ácana que no le haiga jecho la ruea a esa gachí y que no haiga sacao lo mesmito que tú, y si no, aquí me tiées a mí, que no creo yo estar tampoco entoavía pa que me embalsamen, y tamién a mí un día que se me acalenturó el cuerpo mirándola, y porque me permití decirle que..., vaya..., cuasi na..., cuatro llenas y cuatro vacías, por poquito si tengo que darle parte al sereno, y no te creas tú que liemos sío sólo nosotros, que lo mismo que a ti y que a mí le pasó con ella al Pecoso, y mira tú que el Pecoso es un hombre con más tronío que un barreno y con más parneses que pecas, y, sin embargo, el gachó tuvo que virar der to y poner la proa a la mar, y «me alegro de verte güena».
Inmediatamente se gobernó sobre ellos de manera a impedirle se fueran hacia el oeste; a las siete y media se reconoció que los humos avistados pertenecían a los buques enemigos Huáscar y Unión. En convoy con el Cochrane marchamos a cortarles la proa, gobernando en esos momentos del este hacia el norte gradualmente.
del día 7, en convoy con el Cochrane y la O'Higgins y navegamos hasta las 5.10 de la mañana del día siguiente, hora en que la Punta Angamos nos demoraba al E Œ S distante 21 millas. Tratábamos de mantenernos con la proa al sur, cuando a las 6.15 A.
Los palitos hinchados de burbujas, que comenzaban a orlear los remansos, y el bigote de las pajas atracadas en un raigón hicieron por fin comprender a Subercasaux lo que iba a pasar si demoraba un segundo en virar de proa hacia su puerto.
Y os digo más: que no tema ninguno que no sean esos perros fácil presa; pues gente son de escaso y mal bagaje, sin brío, sin pericia y sin coraje.» Pudo con estas y con más razones, dichas con firme voz de proa a popa, Reinaldo enardecer a sus barones y a toda aquella belicosa tropa; y fue, como se dice a estas cuestiones, dar espuela al corcel que ya galopa.
En esta operación y sin disparar sobre la viveza de la plaza, más que balazos por elevación y de pura cortesía, se conservaron hasta las 2 y 39, en que viniendo de proa sobre las baterías las tres fragatas enemigas, siguieron otra vez un fuego tan lleno y continuo, como el que abrió el combate; pero entonces ya solo despedían proyectiles huecos, de los cuales una; tercera, parte iba a las fortificaciones, y dos tercios sobre la aduana y la ciudad.
A las ocho recibimos orden del comandante del Cochrane de empeñar combate con la Unión; seguimos entónces, como desde el principio, gobernando a cortarle la proa al enemigo; pero éste desde el primer momento nos mantuvo una distancia de cinco mil metros sin aumentarla, quizás para conocer nuestro andar y observar las peripecias del combate que se había trabado entre el Cochrane y el Huáscar.
En efecto, al decir el capitán estas palabras, Wyatt se había arrojado al agua y, como todavía estábamos al socaire del buque, logró, tras un sobrehumano esfuerzo, sujetarse de una cuerda que colgaba a proa.