Ejemplos ?
Pero cuando la joya estaba concluída—debía partir, no era para ella,—caía más hondamente en la decepción de su matrimonio. Se probaba la alhaja, deteniéndose ante el espejo.
Muza, sentado en el fondo de su parque, bajo las ramas de un naranjo con Aischa a su lado, probaba unas cortezas de limón confitado, que Aischa, soportando en un plato, le ofrecía, sonriendo, de rodillas.
Y una mirada desgarradora, casi de odio, contestación de la madre, probaba a la muchacha que, como siempre, el más desgraciado era el único amado, amado hasta suprimir, en el sentimiento maternal, a los restantes...
Las golosinas, las probaba apenas; con alguna, sin embargo, se encaprichaba, y era un arma de doble filo, porque le alteraba el estómago, y como el ejercicio y el movimiento no contrastaban los efectos de la glotonería infantil, las indigestiones ponían su vida en peligro.
Y probaba a enternecerse, pero en vano; a pesar de su cara compungida, le importaba tres pepinos la muerte de Ronzuelos (don Agapito) es decir, mi muerte.
Escupía en el suelo, tiraba los cigarros sin mirar, manoseaba las prendas, se ponía las enaguas bromeando, se probaba los camisones.
Después se pasaba por la tez, suavemente, la borla de los polvos; se pulía las cejas; se bruñía interminablemente las uñas con pasta de coral; se probaba sombreros, lazos, cinturones, piquetes de flores, encajes, que arrugaba alrededor del cuello; en suma: se consagraba largas horas a la autolatría de su beldad.
Se encargaba platos para ella que luego no probaba, un día no bebía más que leche pura, y, al día siguiente, tazas de té por docenas.
Era una reincidencia; el presidente se acordó de que cuando estaba en el palacio sus ingeniosos compañeros pretendían que, puesto que una reincidencia probaba que la naturaleza obraba en un hombre con más fuerza que la educación y los principios, que, por consiguiente, al reincidir demuestra que, por así decirlo, no es dueño de sí mismo, había que castigarlo doblemente, y por lo tanto, quiso razonar de acuerdo con esto con tanto ingenio como sus antiguos condiscípulos y declaró que como resultado había que castigar a las dos muchachas con todo el rigor de las ordenanzas.
Sí, ese incendio en que 12 servidores, 12 bomberos, algunos de ellos bomberos voluntarios, perdieron la vida, fue intencional, para destruir la documentación que precisamente probaba el desfalco que se había hecho a las finanzas del Estado.
El obispo no probaba su afirmación de un modo experimental y práctico, y los familiares seguían erre que erre, negando a todos los vizcaínos, menos a Su Señoría Ilustrísima, la capacidad para la oratoria sagrada.
Meñique encendió el fuego, y en el caldero que colgaba del techo fue echando el gigante un buey entero, cortado en pedazos, y una carga de nabos, y cuatro cestos de zanahorias, y cincuenta coles. Y de tiempo en tiempo espumaba el guiso con una sartén, y lo probaba, y le echaba sal y tomillo, hasta que lo encontró bueno.