Ejemplos ?
es un Manga de temática policíaca y mucha procacidad sexual, creado por Tsukasa Hojo en los años 80. Más tarde fue adaptado a una serie de leyendas por la compañía Sunrise.
En 1989 se crea el colectivo "La Tripa del Moro" y se establece una constructiva polémica entre la línea continuista del Col.lectiu Carnestoltes y la procacidad y frescura de La Tripa.
Sobre la base de la actriz, expresó: «...no se conformó con interpretar diferentes personajes, sino que además les dio alma a través de sus libretos, rigurosos, precisos, que nunca se rebajaron al chiste grosero ni precisaron de la procacidad para lograr la carcajada».
Music for the Masses está lleno de algunos cuantos sonidos nuevos para DM, y de acuerdo a declaraciones de Wilder David Bascombe acabaría siendo más ingeniero que productor del álbum, por lo cual éste vendría siendo el disco más auténtico del grupo y I Want You Now una muestra de la procacidad con que se conducían en aquella época aunque por el otro lado también un ejemplo del extremismo con que hacían sus siempre presentes temas minimalistas, pues en esencia es sólo eso, una pieza sin mucha musicalización basada, aparentemente, en su letra.
Su procacidad motivó posiblemente a que no fuera incluida de manera completa, en el volumen que recopiló las obras literarias de Segura, donde solo se recogieron cinco cantos (Artículos, poesías y comedias, 1885).
Roberta Kittleson es una jueza que enviudó pronto y que ha afrontando su vida combinando cierto rigor profesional con una vida sexual activa. Famosa por su procacidad verbal, Roberta llegó a confesar a Bobby que soñó con él y que podría recusarse.
Los rumores propios de los pueblos chicos hacía circular de boca en boca las actuaciones públicas y las debilidades íntimas de muchas familias y personas, por lo que no era difícil para los huelgueros recopilar las historias que ya andaban de boca en boca o que se guardaban bajo una secretividad más que dudosa y volverlas a desparramar con una dosis pura de picardía y con un vocabulario coloquial y desvergonzado que fácilmente invadía los terrenos de la procacidad, a pesar de algunos intentos de guardar las normas de un ingenio que siempre está ligado a la situación del momento.
Decía el embajador estadounidense Max Zimmermann, que le trató mucho, que no creía posible que existiera nadie que mintiera con semejante frialdad y procacidad.
Eliot, que las seguía puntualmente, escribió admirado, en la revista Athenaeum (1919): Virginia Woolf y su marido Leonard estimaban mucho lo que iba apareciendo, pese a que su procacidad los escandalizaba.
Tal vez esa procacidad sea otra causa por la que esta obra se ha representado menos que su predecesora en el tríptico (Carmina Burana).
La vida privada de sus hijas fue descrita con procacidad en los informes de la DINA, mientras la tensión entre Rojas y el coronel Barría crecía.
Un adolescente es prueba continua, enfrentamientos fingidos, desafíos, altanería, procacidad, miedo, angustia, temor al ridículo, verse en el espejo, olor acre, arrepentirse, orgullo, egolatría, exhibicionismo, inseguridad a carcajadas o en sonrisas despectivas.
Intervino Próspero, dando una bofetada al siniestro emigrante. Rodó por el suelo el hombre de la procacidad. Acudieron los marinos de guardia y sujetaron al agresor mientras levantaban al caído.
La pobre pequeña Lucila tenía una vergüenza que sólo podría describirse con las expresiones superlativas que sería necesario emplear para describir la procacidad, la brutalidad y el malhumor de su sexagenario amante.
Pero lejos de esto, la ineptitud de unos, el favoritismo de otros y la corrupción de todos, ha cegado esas ricas fuentes de la pública prosperidad: los impuestos se reagravan, las rentas se dispendian, la Nación pierde todo crédito y los favoritos del poder monopolizan sus eslpendidos gajes. Hace cuatro años que su procacidad pone á prueba nuestro amor á la paz, nuestra sincera adhesión á las instituciones.
Una vez en ella, se olvidó de lo pasado ante el aspecto de las bolas de marfil, cuyos choques le admiraron como a un niño; y más que las bolas, la locuacidad de un joven de rizadas patillas, gafas y pelo escarolado, que al paso que jugaba carambolas con otro aficionado, era el deleite de los cien curiosos que rodeaban la mesa, sentados sobre duras banquetas, con una profusión de chistes y una procacidad tan verde y desaliñada, que en un cuartel de blanquillos no le hubieran valido menos de un mes de cepo o una carrera de baquetas.
Yo, cuando oí la porfía y voces que daban, como era asno curioso, con aquella procacidad sin reposo deseaba saber lo que pasaba; como bajé la cabeza por una ventanilla que allí estaba, por ver qué cosa era aquel tumulto y voces que daban, uno de aquellos escuderos acaso alzó los ojos a mi sombra que daba abajo, y como me vio, díjolo a dos, y luego levantaron un gran clamor y voces, riéndose de cómo me vieron arriba, y traídas escalas, echáronme la mano y lleváronme como a un esclavo cautivo.
El mejor apostolado de la modestia consistirá entonces en buscar, dentro de la moda establecida, un término medio que evite tanto la procacidad, con la que no se debe cooperar nunca, como la ranciedad desfasada que suscita el desprecio.