pueril


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  • all
  • adjetivo

Sinónimos para pueril

infantil

inocente

infundado

Sinónimos para pueril

Ejemplos ?
-Ya lo veis -decía la superiora-: vuestro temor es sobre manera pueril; nadie hay en el templo; toda Sevilla acude en tropel a la catedral esta noche.
Y estando en lo más famoso, grave, fuerte y apretado, saliera el señor criado con un cuento muy mohoso, o una fábula pueril de la zorra y el león, y la más alta cuestión concluyera un hombre vil.
"Entonces era yo vuestro caudillo, mi tercer lustro apenas comenzado, sobresaliendo en el pueril corrillo, como en la alfombra del ameno prado descuella entre las yerbas el tomillo.
Chocome aquella máxima, y fuese pueril vanidad, fuese temor de que por apocado me tuviesen, adoptéla por regla general de mis aficiones.
La mirada turbia de Carmelo se fijó en la enhiesta cumbre, y un recuerdo pueril le trajo una asociación de ideas apropiada a su estado de ánimo.
Así las cosas, y a poco de sonar las tres y media en el reloj del Buen Suceso, el capitán abrió súbitamente los ojos; paseó una hosca mirada por la habitación; fijóla sucesivamente en Angustias y en su madre, con cierta especie de temor pueril, y balbuceó desapaciblemente: -¿Donde diablos estoy?
La ley natural y la cristiana enseñan y persuaden a no exponer a los últimos rigores de la guerra templos, edades, mujeres indefensas, personas dedicadas a Dios, y finalmente, todo lo que comprende el pueblo católico, a las más funestas y trágicas miserias que trae consigo el furor de una licencia militar que no respeta iglesias ni considera la pueril edad, ni deja intacto el sagrado de la virginidad y del todo extermina y profana lo más reservado y religioso.
Es una ilusión pueril creer que está garantizada en alguna parte la eternidad de los pueblos; de la historia, que es una arena toda de ferocidades, han desaparecido muchas razas como entidades independientes.
Y aconsejan que se conserve la paz a toda costa, aun al precio mismo de la esclavitud, para no dar lugar a que el poderoso y omnipotente Gobierno de Washington nos declare provincia yanqui. El argumento es pueril, como cándido es el consejo.
No fué una sabia, no fué un portento de erudición como la pseudo-autora de los tercetos; fué sen- cillamente una poetisa que transparentó siempre, en sus ver- sos, femeniles exquisiteces.— Si México posee una hija mimada de Apolo, el Perú la tuvo antes, se dijeron nuestros antepasa- dos: y por esta razón de pueril vanidad patriótica no hubo, en los tiempos de la colonia, quien, sin prejuicios y con áni- mo sereno, acometiera la investigación.
Y como los pueblos viriles, que se han hecho de sí propios, con la escopeta y la ley, aman, y sólo aman, a los pueblos viriles; como la hora del desenfreno y la ambición, de que acaso se libre, por el predominio de lo más puro de su sangre, la América del Norte, o en que pudieran lanzarla sus masas vengativas y sórdidas, la tradición de conquista, y el interés de un caudillo hábil, no está tan cercana aún a los ojos del más espantadizo, que no dé tiempo a la prueba de altivez, continua y discreta, con que se la pudiera encarar y desviarla; como su decoro de república pone a la América del Norte, ante los pueblos atentos del Universo, un freno que no le ha de quitar la provocación pueril o la arrogancia ostentosa...
Pero si tomáis la oferta y la demanda como ley reguladora de los salarios, sería tan pueril como inútil clamar contra las subidas de salarios, puesto que, con arreglo a la ley suprema que invocáis, las subidas periódicas de los salarios son tan necesarias y tan legítimas como sus bajas periódicas.