pugnar

(redireccionado de pugnaba)
También se encuentra en: Diccionario.
  • verbo

Sinónimos para pugnar

pelear

Sinónimos

Antónimos

  • pacificarse

esforzarse

Ejemplos ?
En el siglo XVIII, cuando las ideas cristianas sucumbían ante el racionalismo, la sociedad feudal pugnaba desesperadamente, haciendo un último esfuerzo, con la burguesía, entonces revolucionaria.
Pasaron tres horribles minutos... Miguel pugnaba por llorar..., y cuanto más lo sofocaba su madre, más se enfurecía y se retorcía entre sus brazos...
Hubo una lucha horrible: pugnaba por alzar la rodilla, y los paños, firmemente unidos a ella, lo impedían, y cuando forcejeaba, sus viejas carnes se separaban de sus huesos.
Los judíos encontraron reducido su equipaje a los niños chilenos, que, aislados y faltos de medios para fugarse, permanecieron tranquilos; bien es verdad que Samuel, en el temor de que siguieran el ejemplo de los marineros, a vueltas de las más paternales caricias, no los perdía de vista, y los dejó encerrados en la bodega mientras desembarcamos, para buscar alojamiento. No poco nos costó atracar en los muelles cercados de embarcaciones cargadas de gente, que pugnaba por saltar a tierra.
Y oficiales, y sargentos, y paisanos rodeaban a aquel hombre, que pugnaba por escapar, y al que por lo mismo sujetaban con mayor fuerza, abrumándolo a preguntas, reconvenciones y dicterios que no le arrancaron contestación alguna.
Y el Tarumba no tuvo necesidad de continuar hablando, pues el Totovías exclamó interrumpiéndolo bruscamente y con acento en que la risa pugnaba por precipitarse como un torrente desbordado: -Ya, compadre, ya, ya adiviné quién es ese mocito más rebonito que el sol y más salao que las pesetas.
Luego, recostándose apenas contra el buzón de la esquina para examinar fijamente la arquitectura colonial frente a la cual nos habíamos detenido, me dijo midiendo las palabras, mientras se apretaba las sienes con sus dedos largos y amarillentos, como si esperara retener así el recuerdo que pugnaba por escaparse: -“Frente a esta pared vi fusilar un judas” No sospechó nunca el general el significado de ese castigo extraño cumplido en acto público.
Y tanto hubo de martillar el Borricote, que al fin decidióse aquélla a darle gusto, y todavía no había acabado Antoñuelo de ver a Rosarito vestida de largo, cuando sintiendo más hondo que ningún día el espolazo del deseo, fuese a su casa y penetró en la carnicería, donde su ilustre progenitor, repatingado en su gran sillón de aneas, desabrochado el pantalón, del que pugnaba por salírsele el crecidísimo abdomen; desabrochado el cuello de la camisa, que dejaba ver la garganta corta y apoplética, y oseandose a manotadas las moscas que interrumpían su sueño al posarse en su cabeza monda y lironda, vengábase del madrugón de todos los días dormitando en el a la sazón solitario establecimiento.
Era una de nuestros guías, natural del país, el cual, con una indescriptible expresión de terror pintada en el rostro, pugnaba por arrastrarme consigo y cubrir mi cabeza con el fieltro que aun tenía en mis manos.
Las ideas predominantes en su tiempo entre los sabios cuyas obras él más tenía que estudiar; la índole de sus investigaciones de naturalista y fisiólogo y crítico de artes plásticas le habían llevado a una predisposición reflexiva que pugnaba con los anhelos más íntimos de su sensibilidad de creyente.
Hombres, mujeres y niños corrían desalados hacia aquel sitio coadyuvando así, sin saberlo, al siniestro plan de Remigio, quien, con los brazos cruzados, feroz y sombrío, contemplaba a la distancia el éxito de la estratagema. Rosa pugnaba en vano por acercarse a la abertura.
Así, estoy seguro de que te sorprenderá no poco el ver la pasión política que se ha escapado de mi pluma alguna que otra vez en algunos de los cuentos que te envío; pero tú también sabes cuál ha sido mi vida y cuáles mis vicisitudes en estos últimos años, y aun desde que, casi niño, abandoné por primera vez los valles nativos, para que el bando carlista no me obligara a tomar las armas en su favor, cosa que nos repugnaba profundamente a mis padres y a mí; tú sabes que a pesar de ser necesario carecer de sentido común, o carecer de todo sentimiento de justicia para suponerme afiliado en el bando que pugnaba por convertir en charco de sangre y lágrimas mis amados valles nativos...