Ejemplos ?
-¡Yo no me quedo sola con este señor! -gritó la gallega-. ¡Su genio de demonio póneme el cabello de punta, y háceme temblar como una cervata! -Descuida, hermosa...
La Segunda Comisión Mixta del año de 1874, presidida por el Capitan de Fragata don Guillermo Black, peruano; y el barón de Teffé f é, brasileño alcanzó hasta un punta de latitud Sur 06º 59 ' 29” 50 y Longitud 74° 06' 20” 67 al 0 de Grw.
Rosario miró hoscamente a Joseíto; éste le había estafado; ella creyó hasta entonces que el día en que ella hubiera mirado con intención a otro hombre, Joseíto hubiera salido retratado en los periódicos con el pelo de punta, los ojos saliéndosele de la cara, en una mano un cuchillo enorme y con un pie puesto sobre el pecho de su rival, el cual aparecería en el suelo sobre un charco de sangre y con el cuerpo hecho una criba garbancera.
Y aun corría el riesgo de naufragar el 44 tras el anticipo, por minúscula que fuera su tentación de tallar. A dos metros de él, sobre un baúl de punta, en efecto, los mensú jugaban concienzudamente al monte cuanto tenían.
-dijo el marido-; no es un hermoso deseo, y sólo nos quedan dos que formular; por lo que a mí respecta, me gustaría que llevaras la morcilla en la punta de la nariz.
Luego se dirigió, corriendo por el tejado, a la punta de la chimenea, y allí se estuvo, iluminado por la casa en llamas, apretando con ambas manos el gorro que contenía el tesoro.
-¡Qué desgraciada soy! -exclamó- ¡eres un malvado por haber deseado que la morcilla se situara en la punta de mi nariz! -Te juro, esposa querida, que no he pensado en que pudiera ocurrir -dijo el marido-.
Tiene César en la mano la empuñadura de la espada que le hirió, y la punta en la espalda, y pregunta gritando al homicida lo que hace, habiéndoselo dicho el golpe y la sangre.
Había un chiquillo de siete años que era el pecado. Estando yo dormida me metió un palo de punta por este ojo y me lo echó fuera...
El toro entretanto tomó hacia la ciudad por una larga y angosta calle que parte de la punta más aguda del rectángulo anteriormente descripto, calle encerrada por una zanja y un cerco de tunas, que llaman sola por no tener más de dos casas laterales y en cuyo apozado centro había un profundo pantano que tomaba de zanja a zanja.
-Tamién eso es verdá, pero ¿qué ha conseguío er Tobi con jacerle un dibujo a punta de toloseño en el interior a Joseíto el Carambuco?, ¿me quieres tú decir qué es lo que el mozo ha conseguío?
-Pos no le digo a osté na del mío; yo soy albardonero y de los de punta; pero, ¡lo que pasa!, to está ea vez más peor, poique es que el que tiée una bestia la tiée, además de esmayá, como quien dice, en cueros vivos.