purpurado


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Sinónimos para purpurado

cardenal

Sinónimos

Ejemplos ?
Covarrubias se concilió el respeto y la benevolencia de los Padres por la dignidad de su carácter, y la profundidad de su doctrina: y ayudó como asociado al Cardenal Hugo Buon-Compagno en la extensión de los Decretos de reforma; no faltando quien afirme, que él solo hizo este trabajo, por haberlo descargado en él aquel Purpurado, que después fue Papa con el nombre de Gregorio XIII.
el Señor Cardenal Vidal y Barraquer, Arzobispo de Tarragona, coincidiendo conmigo, a pesar de que no le vi ni me comuniqué una sola vez con aquel insigne purpurado durante nuestra permanencia en Italia.
¿Qué es del trono fortísimo que en sangre de turbulentos próceres la dura mano afirmó, cabe el medroso Sena, del purpurado Richelieu?
Una calle de Valladolid lleva su nombre. Garriga Billa: Un purpurado bilbaíno..., "Euskalerriaren Alde", t. XI; Delmas: Claros varones de Vizcaya; L.
El emperador bizantino era llamado por esto purpuratum, 'purpurado'; hoy día conservan este apelativo los cardenales de la iglesia católica.
Trajo, en fin, el cordel la cómica; ató a los pies del lecho monumental el poeta al purpurado, y tras esto salió diciendo: -Aguarda, señora, y aquí me verás en breve acompañado de quien pueda poner fin honroso a todo esto.
Como este purpurado siempre tuvo una especial predilección por Colombia, la quiso conocer al menos en cuanto le fuera dado, en el poco tiempo disponible y escogió a la sede de la arquidiócesis de Medellín para visitarla en los días 1 y 2 de febrero, donde fue recibido con las más efusivas aclamaciones por parte de todos los fieles.
Actualmente se cree que el tekelet se elaboraba con el tinte extraído del caracol conchil (Hexaplex trunculus). En la iglesia católica, el púrpura está vinculado a la dignidad de cardenal, denominada «purpurado».
El Cardenal Bardají participó en el cónclave tenido en el Palacio del Quirinal en 1823 que eligió a León XII. No pasaría mucho tiempo para que el purpurado español se ganara la confianza y el aprecio del nuevo papa.
Capranica había sido el favorito del papa Martín V; su sucesor Eugenio IV lo postergó y se negó a reconocerle el cardenalato, haciendo que el purpurado tomara una actitud hostil hacia él.
En el caso de Alfonso IX, este león casi parece enmarcado en una bandera cuyo fondo era de color blanco y que tenía una orla morado claro. Además, en el escudo que porta el monarca el león es de ese mismo color purpurado y el fondo es blanco o plateado.
----------------------------------------------------------------------------------------------- Así en el alta aurora irradial. Punta de flecha el áureo rostro imita. Y forma estela el purpurado cuello. El ala es paño, el águila es bandera.
El escritor Juan Sasturain escribe sobre los neologismos: "En el original italiano, no hay “aurora irradial” (no existe en castellano) sino “aureola irradiale”, es decir: la aureola de rayos del amanecer que, como la que ilumina la cabeza de los santos, ilumina al águila(...) se traduce el verso “il rostro d'or punta de freccia appare” como “punta de flecha el áureo rostro imita”, cuando en italiano “rostro” es “pico” en italiano: es decir que el pico del águila, iluminado, parece una punta de flecha, el extremo metálico del asta. (...) el verso “Y forma estela al purpurado cuello”...
Así en el alta aurora irradial, punta de flecha el áureo rostro imita y forma estela al purpurado cuello, el ala es paño, el águila es bandera.
Como consecuencia de la visita realizada a Santa María de Guía del Cardenal José Rosalío Castillo Lara en la década de los 80, el purpurado sugirió entonces, al conocer la rica historia de la imagen mariana, la idea de pedir a Roma su Coronación Canónica al entender que reunía todas las circunstancias propias.
Me ha parecido que lo que Agustín escribe aquí representa mi destino personal», indicó el entonces purpurado en su autobiografía.
Según Erasmo, el Cardenal además le dijo que no se atreviera a criticar tal trabajo mientras no hiciera uno de igual magnitud. Zúñiga no escribió a Erasmo sino que publicó directamente sus críticas tras la muerte del purpurado.
A su regreso, ambos acompañaron al recién nombrado cardenal Newman durante su estancia en la residencia londinense del duque de Norfolk, el más ilustre católico del país, donde la alta sociedad británica rindió homenaje al purpurado.