reír

(redireccionado de reí)
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Búsquedas relacionadas con reí: REI
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Sinónimos para reír

burlar

Sinónimos

Sinónimos para reír

burlarse

Sinónimos

  • burlarse
  • carcajear
  • estallar en carcajadas
  • mofarse
Ejemplos ?
«¡Morir!», susurraban los ecos de la noche con misterioso estremecimiento, y dentro de unas horas se colorearían de violetas los montes de enfrente, y el sol de un día más dormiría el verde oscuro de los pinos y cipreses del paisaje toscano. Entonces reí de este sentimentalismo que invoca a la muerte para proporcionar una emoción nueva y dulce a sus ansias de vida.
Yo desprecio sus furores; y aquí solo, sin señores, de pesadumbres ajeno, oigo el huracán sereno y canto al crujir del trueno mis amores.» «El albor de la mañana, en sus matices de rosa, me trae la imagen graciosa de mi maja sevillana, y en sus variados colores me pinta las lindas flores del suelo donde nací, donde inocente reí, donde primero sentí mis amores.» «Cuando la enemiga bala chilla medrosa a mi oído, ya mi contrario caído el alma rabioso ecsala.
—Como quieras, mejor… No estás enojado, ¿verdad? —¡Oh, no seas criatura!—me reí. Y estaba verdaderamente irritado contra Vezzera, contra mí… Al día siguiente Vezzera entró al anochecer en mi cuarto.
¡ Ah! Ella dijo la verdad, Yo reí, no dije nada. - Vamos en el bosque con follaje, Donde arroyos lloran en el valle, Y las rocas están a punto de caer En el grandioso precipicio.
Samuel creyó ver en este último brindis, una alusión inquietante, y lo terminó, contestando: -¡Cuando la hayas encontrado! Reí de aquella observación, pensando en la espléndida sorpresa que reservaba yo al judío, y apuré con ansia calenturienta el contenido del vaso.
Me dijo que tenía la intención de dedicar su vida a probar la teoría, y que estaba decidido a hacer justicia a la memoria de Cyril Graham. Yo le supliqué, me reí de él, le rogué, pero fue inútil.
Fué un ardoroso partidario de la causa del reí y por su realismo se le llamaba a su familia, por los patriotas de la independencia, la Jamilia de los veinticinco godos.
Yo que siempre de los hombres me burlé, yo que siempre de los novios me reí, yo que nunca sus lisonjas escuché, hoy en busca de mi amante vengo aquí.
Esta horrible babel de desvergonzada conducta agresiva y mutuo desprecio, este pasmoso clamor de vanaglorias en conflicto, llamamientos, y abjuraciones, este asombroso sistema de descarada mendicidad, ¡qué era todo ello sino la necesidad de una sociedad en la cual había que luchar por la oportunidad para servir al mundo conforme a tus dones, en vez de estar asegurado para cada hombre como primer objetivo de la organización social! Alcancé la calle Washington en el punto de más ajetreo, y allí me quedé y me reí en voz alta, para escándalo de los transeúntes.
Cien veces, por evitar la embriaguez, quise parecer dormido, y fingiendo dormir, acabé por rendirme al sueño; y me reí otras tantas del mancebo que se engañaba a sí mismo fingiéndose enamorado, y caía presa, cual torpe cazador, en sus propias redes.
No puede suceder tanto imposible. ¡Y me reí con todas mis fuerzas! Tomado de: Escalas (Escalas melografiadas), Talleres Tipográficos de la Penitenciaría, Lima, 1923.
¡Ay, de mí! ¡Ay, de mí, si acabaré llorando, yo que siempre reí! En mi pecho del amor jamás sentí el inquieto y angustioso palpitar más, si incauta entre sus redes me prendí, ¿qué he de hacer, si no lo puedo remediar?