realismo


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naturalismo

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Pero ello será un rasgo distintivo de las vertientes del pensamiento liberal-positivista en la etapa siguiente, cuando los magros frutos de las transformaciones liberales obligaron a algunos a repensar el camino andado (Sarmiento, Alberdi), arrepentirse otros (el colombiano José María Samper), o en ocasiones, a resucitar el viejo y sublimado ideario pedagógico del liberalismo ante la frustración republicana o revolucionaria, como ocurrió con Eugenio María de Hostos, los discípulos de positivista comtiano Gabino Barreda en México, o Enrique José Varona en Cuba. El nuevo “realismo social” de la generación de los constructores exhibía dos variantes bien diferenciadas.
Para facilitar una visión rápida de lo que puede calificarse como panorama general del liberalismo latinoamericano en el siglo XIX, y sin ignorar el desfase histórico e ideológico que se observa en el caso de algunos países y figuras individuales, como sucedió con la tardía maduración del pensamiento liberal en Bolivia y Ecuador (Montalvo), incluimos el siguiente esquema: Liberalismo ilustrado (1810-1830) criollo-terrateniente contractualismo (Rousseau) (fetichismo constitucional) optimismo histórico Liberalismo romántico (1830-1850) pequeño burgués realismo social solidarismo ético rasgos utópicos Liberalismo maduro (1850-1870-80) burgués-democrático realismo social plenamente identificado con el mito liberal.
Aquella transformación mágica, realizaba tan presto, ¡hasta qué punto la había preparado él en largos años de propaganda con la pluma, con aquella pluma de gran artista, rebosante de eficacia y sentimiento, de realismo y de contemplación elevada del fondo de la vida, ya pintando a los «sitaretzi», que guiados por su fe pasan a pie enjuto sobre el mar, ya transfigurando a la vulgar pecadora y redimiendo al que la perdió, por medio del dolor y de la abnegación, en caminos de luz y de sublime renunciamiento!
Este presupuesto antropológico le haría defender la tesis democrática de que “las leyes corrigen esta diferencia porque colocan al individuo en sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den una igualdad ficticia, propiamente llamada política y social”. Las ideas políticas de El Libertador constituyen una mezcla de utopismo, pragmatismo y realismo.
Si el realismo y la ciega fe de los mismos son para los libres ciudadanos de hoy, como ellos dicen y a ello me atengo, ignominioso sambenito, huyan a cien leguas de mis sillares, que tumba son y no otra cosa, de huesos realistas, de leales vasallos y de ciegos creyentes .
Aquella transformación mágica, realizada tan presto, ¡hasta que punto la había preparado él en largos años de propaganda con la pluma, con aquella pluma de gran artista, rebosante de eficacia y sentimiento, de realismo y de contemplación elevada del fondo de la vida, ya pintando a los «sitaretzi», que guiados por su fe pasan a pie enjuto sobre el mar, ya transfigurando a la vulgar pecadora y redimiendo al que la perdió, por medio del dolor y de la abnegación, en caminos de luz y de sublime renunciamiento!
Mas como al mismo tiempo le caerían unas cuantas pesetas por noche, y él las necesitaba como las flores el riego, a las dos horas, entre resignado, irónico y humorista, se avino a ladrar todo cuanto fuese preciso. Y ladró con tal realismo, con tal furia, que el público palmoteaba, tomándole por verdadero amaestrado chucho.
Para cumplir nuestras tareas todo nos podrá faltar, menos esperanzas. Estamos obligados a emprender numerosas acciones, pero con realismo, sin el enervante pesimismo ni el ingenuo optimismo.
Desde el realismo socialista a las múltiples veleidades pretendidamente experimentalistas, la ausencia de talento estético convierte esa subliteratura en un monótono engarce de palabras incapaces de lograr fábula valedera alguna.
El desarrollo de México exige reconocer, con todo realismo, que no constituimos un país rico, sino una nación de graves necesidades y carencias.
Dostoyevski, que escribe en una época preocupada de realismo, parece como si se propusiera no insistir en lo material de sus personajes.
Lucha cultural persistente, que debe inspirarse en un realismo imaginativo y en la tenacidad y la pasión, que ayuden a alcanzar lo que parece sueño.