realista

(redireccionado de realistas)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • sustantivo
  • adjetivo

Sinónimos para realista

crudo

Sinónimos

práctico

Sinónimos

Ejemplos ?
Lo positivo es que el nombre del franciscano llegó á inspirar pánico á los realistas, dando origen al refrán que dejamos apun- tado.
Bolivia, después de haber recibido con palmas como a libertadores a los ejércitos de Buenos Aires, se vuelve contra ellos y forma el grueso de los realistas que defienden el antiguo régimen porque en los primeros halló un común sentimiento de prepotencia, acusador de nuevos amos.
Lope de Aguirre se entusiasmaba como el tigre con la vista de la sangre; y sus camaradas, que lo veían entonces poseído de la fiebre de la destrucción, lo llamaban caritativamente:— El loco Aguirre, Cuando, terminada la guerra, llegó la hora de recompensar á los realistas.
Hallábase ésta bajo dos arcos cruzados, en el sentido de las diagonales de las andas, revestidos de pañuelos de seda de sobresalientes colores, y caían sobre la cabeza del Bautista multitud de relicarios, campanillas, acericos y escapularios; y no pareciéndoles, sin duda, bastante a mis primas la piel con que el escultor cubrió la desnudez de la imagen, habíanle colgado sobre los hombros un rico chal de Manila, que le llegaba hasta los pies, y colocado en la mano con que señalaba el corderito, un pompón encarnado y verde, procedente de un chacó de realistas, cuerpo a que, en sus mocedades, había tenido mi tío la honra de pertenecer.
Con la misma pluma con que escri- biera, en 1807, el elogio universitario de Abascal; en 1812, el discurso contra los insurgentes del Alto-Perú; en 1816, el elo- gio del virrey Pezuela; y en 1819, la oración fúnebre por los prisioneros realistas en la Punta de San Luis, producciones todas de subido mérito literario; con esa misma pluma, repe- timos, escribió, en 1824, el sermón por los patriotas que mu- rieron en la batalla de Junín; el elogio académico de Bolívar, en 1826; el bellísimo artículo crítico titulado El Fmilico, en que puse al Libertador como ropa de pascua, y la tan popu- lar letrilla Sucre, en el año veintiocho, irse á su tierra promete...
Entre los tres ó cuatro vecinos que, por amigos de la justa causa como decían los realistas, fué pre- ciso poner en chirona, encontróse el energúmeno frailuco, el cual fué conducido ante el excomulgado caudillo.— Conque, seor godo— le dijo San Martín— ¿es cierto que me ha comparado usted con Lutero y que le ha quitado una sílaba á mi ape- llido?
Tan luego como en 1821 se proclamó la Independencia del Perú, don Ramón, que investía ya la clase de teniente, se se- paró de los realistas, incorporándose como capitán en el ejér- cito patriota.
¡Viva el Rey y Vaca de Castro!— Allí murió Perálvarez Holguín, el más distinguido de los capitanes realistas, que entró al combate con sobreveste blanca, y salió herido Garcilaso de la Vega, padre del historiador.
Candía obedeció á su sui erior, y colocó en otro lugar las piezas; pero los tiros no producían ya mortífero efecto sobre el enemigo, y rehaciéndose los realistas, entró el pánico entre los que fwcos minutos antes entonaban el himno de triunfo.
Maroto después de la capitulación de Ayacucho, en que no estuvo porque se encontraba en Puno como jefe superior de ese territorio, se embarcó con su familia en la Ernestina fragata francesa en la que también se dirigía á Europa el virrey La Serna con muchos jefes y oficiales realistas.
Martín de Robles salió herido, escapando milagrosamente; la mortandad fué gran- de entre los realistas, y el mariscal culpó siempre al insubor- dinado teniente de la derrota de Chuquínga.
Un soldado llamado Ledesma intimó entonces rendición á Lope, y éste contestó:— No me rindo á tan grande bellaco como vos- y volviéndose al jefe de los realistas, pidió le acordase algunas horas de vida, porque tenía que hacer declaraciones importantes al buen servicio de Su Majestad; mas el jefe, re- celando un ardid, ordenó á Cristóbal Galindo, que era uno de los que habían desertado del campo de Aguirre, que hiciese fuego.