regalar


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  • all
  • verbo

Sinónimos para regalar

dar

Sinónimos

Antónimos

derretir

Sinónimos para regalar

Ejemplos ?
-Pos sí, señora, favores. -¿Y se puée saber de qué color y de qué jechuras es ese favor que me quiée usté regalar? -Ya lo creo que sí, ahora mismo vas a saberlo.
-¿Y qué fué lo que le regaló ese otro que, según dicen, anda arrullando en tu aguaero? -Pos ése le quiso regalar un mantón, que era lo que yo tenía empeño en regalarle, un mantón que vendía la Trini la Petaquera.
Derramar vuestro tesoro por obsequiarme no es justo: iréme, y con gran disgusto si dais en prodigar oro. Sé que os servisteis mandar regalar mucho a mi gente, y el vulgo, asaz maldiciente, podrá de ello murmurar.
Luego entré con él en la cuadra, donde me tuvo media hora elogiándome sus caballos, refiriéndome su genealogía y los premios que habían ganado en las carreras de la región. Por fin pasó a hablarme de su futura esposa a propósito de una yegua gris que le iba a regalar.
Íbase a sus negocios, que eran pocos, y con brevedad daba la vuelta; y, encerrándose, se entretenía en regalar a su esposa y acariciar a sus criadas, que todas le querían bien, por ser de condición llana y agradable, y, sobre todo, por mostrarse tan liberal con todas.
Hízolo así el buen cura, y luego fue a dar orden cómo regalar y servir al duque; y con esta ocasión le pudo hablar Cornelia, la cual, tomándole de las manos, le dijo: -¡Ay, padre y señor mío!
-Señores -dijo el alcalde, tan pronto como el alguacil pasó lista a los asistentes y vio que, legalmente, se podía celebrar sesión: -se trata de que el señor forastero quiere regalar un reló de campana para la torre de la iglesia del pueblo.
Porque, señores, pinto el caso de que uno cualquiera de ustedes va al lugar de ese señor, y tiene tanto dinero como él: por mucho que el lugar le guste, ¿se le ocurrirá regalar un reló para la torre de la iglesia?
Guarde usted eso, recogiendo el hilo de platino, animado de luminosa vida por la palpitación blanca, roja, azul de las pedrerías radiosas que se irisaban a la luz de las bujías y de la lámpara. Fernández: ¿por qué me quiere usted regalar eso?...
¿Tú has encontrado otro? Ya lo creo; se lo hace uno regalar o se lo lleva. Aquí en París debe ser difícil el procedimiento mío; pero en mi tierra me ha surtido resultado completo.
En Lima, los agustinos se reservaron la mitad del cargamento de huesos, y el resto lo distribuyeron entre la Catedral y las parroquias. Tenían ya reliquias hasta para regalar.
Pero lo primero que advirtieron fue en que les habían de pedir que no las habían de pedir celos por cosas que las viesen hacer de sus personas, porque mal pueden regalar las mozas a los de dentro si no hacen tributarios a los de fuera de casa.