reinar

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  • verbo

Sinónimos para reinar

dominar

Sinónimos

Ejemplos ?
Era una escena de una visión de Fusell, y sobre todo el resto reinaba aquella borrachera de luminoso amorfismo, aquel extraño arco iris de misterioso veneno del pozo..., hirviendo, saltando, centelleando y burbujeando malignamente en su cósmico e irreconocible cromatismo.
La tiranía española y el mal Gobierno habían desorganizado la sociedad; las actividades productivas de la Nación se abandonaban en las continuas luchas, reinaba la confusión, no había seguridades para la vida ni para la propiedad.
Era el cielo de la luna creciendo. Ahí reinaba lo inerte y la destrucción. Ocultos en este espacio, los espacios superiores quedaron muy lejos para la futura humanidad.
El arquitecto gigante no había hecho los cálculos de la potencia de la energía que reinaba en las alturas y por no estar preparado para ello aún, no resistió y se desintegró.- Terminó XÓLOTL de decir a sus súbditos.
HUEMAC, que se había convertido en adorador de TEZCATLIPOCA y era feliz viendo a su hija casada con el forastero, aquél desnudo e impresionante TOUEYO, reinaba poderoso y temido entre los toltecas que habían permanecido en su tierra y en los alrededores de ella.
Lo cierto es que Pepona, tan clemente, era con los curas encarnizadamente cruel, y acaso ellos fueron los que añadieron a su nombre el alias de la Loba. Reinaba, pues, el terror entre la gente tonsurada, que sólo bien provista de armas y con escolta se atrevía a asomar en romerías y ferias, cuando acertó a tomar posesión del curato de Treselle un jovencillo boquirrubio, amable y sociable, eficazmente recomendado por el arzobispo a los señores de diez leguas en contorno.
Era de noche, y reinaba un silencio absoluto; ambos se quedaron en la gran ciudad, flotando en el aire por uno de sus angostos callejones, donde yacían montones de paja y cenizas; había habido mudanza: se veían cascos de loza, pedazos de yeso, trapos y viejos sombreros, todo ello de aspecto muy poco atractivo.
En la habitación donde yacía reinaba la noche continua; una arañita que él no alcanzaba a ver, tejía, contenta y diligente, su tela sobre su cabeza, como preparando un pequeño crespón de luto, para el caso de que el viejo cerrase los ojos para siempre.
Era... EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO. La calma reinaba. Todo era extraño en aquella región desconocida. Parecía ser el residuo de una vida pretérita que iba tornándose nueva.
En los espacios abiertos, principalmente a lo largo de la línea del antiguo camino, había pequeñas casas de labor; a veces, con todas sus edificaciones en pie, y a veces con sólo un par de ellas, y a veces con una solitaria chimenea o una derruida bodega. La maleza reinaba por todas partes, y seres furtivos susurraban en el subsuelo.
Tornó a husmear y a acechar la bestia brava, y aun sintiendo en su mano el mundo entero, volviendo en sí de su terror primero volvió a la Saturnal en que reinaba.
El suelo estaba cubierto de viejos cojines desechos y fundas de bancos, todo esparcido en desorden. Reinaba un olor desagradable, y de cuando en cuando encontraron manchas amarillentas parecidas a quemaduras y restos de objetos carbonizados.