remedar


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Sinónimos para remedar

Sinónimos para remedar

arremedar

Sinónimos

Ejemplos ?
Entre nosotros, Carlos IV ha sido el último de nuestros príncipes cazadores; y los nobles, reflejo siempre en sus costumbres de los reyes, han dejado morir una diversión en la cual ya no tenían a quien remedar; en España, pues, se puede decir que hay cazadores, hay individuos, pero no hay caza propiamente dicha, y sólo en algún rincón de provincia da todavía esta antigua afición señales de un resto de agonizante vida.
Y convocando incontinenti a doce de sus cortesanos, los disfrazó con las caras de los apóstoles. Porque eso sí, Cucufo sabe más que un cómico y que una coqueta en esto de adobar el rostro y, remedar fisonomías.
Pues es porque así, como no las pueden ver, con hablar un poco gangoso, escupir y remedar sollozos, hacen un llanto casero y hechizo, teniendo los ojos hechos una yesca.
No pocas damas desaforadas tenían el descoco de reír y burlar sobre su condición arisca, apellidándole el nuevo Hipólito y tal vez sintiendo el prurito de remedar a Fedra con mejor éxito y ventura.
Se me aparecieron en sueño; me informaron de tus lágrimas de ayer, y me ordenaron que te salvase, enseñándote las obras de Amor, las cuales no estriban sólo en beso y en abrazo y en remedar a los carneros, sino en brincos y retozos más dulces, y cuyo deleite dura más.
El siglo XVII contará con escritores aislados que, conscientes de las diferencias entre el habla del pueblo (aragonesa) y la adoptada por los escritores, mirarán de remedar aquélla para dar mayor realismo a sus obras.
Lo primero que hizo fue enseñarle a decir su nombre, lo que el loro aprendió pronto y bien, pero no tardó la niña en arrepentirse de ello porque más de veinte veces al día tuvo que dejar sus estudios y sus juegos creyendo que su abuela la llamaba, porque el loro hablaba lo mismo que la anciana cuyo metal de voz parecía remedar a cada instante.
Tiñe nativa grana tu mejilla, que remedar no pudo nunca el arte de afeitada beldad artificiosa; mármol de Paros, nieve sin mancilla es el turgente seno; y tu mirada cual lucero brilla en el éter sereno: siguiendo donde quiera tus pisadas van las turbas aladas de las felices Risas y Placeres, que con extraño error en compañía pinta la Poesía de la Diosa de Pafo y de Citeres; tan bella por fin eres, que de la envidia el áspid importuno, pudo sentir por tu hermosura sola la vencedora de Minerva y Juno, y el carmín eclipsó con tu presencia que sus blandas mejillas arrebola.
Pronto supo remedar los andares y los modos de hablar de las personas que pasaban por la calle, y todo lo que tenían de peculiar y de feo.
Como en aquella bendita estación todo se regocijaba, Dafnis y Cloe, tan jóvenes y sencillos, se pusieron a remedar lo que veían y oían.
Algunos dicen que los gauchos al estar gran parte del tiempo a caballo pronto encontraban desgastados sus "leones" (pantalones) y para remedar esto se ponían un poncho que pasaba por sus entrepiernas y se sostenía mediante el cinturón o una faja a la cintura; el chiripá servía también para protegerse del frío, las espinas etc.
Esta posición está bien alejada de la sustentada por historiadores de orientación confesional como Cayetano Bruno para quien Rivadavia “falto de originalidad y desconocedor de las verdaderas exigencias del país …intentó remedar estructuras y alteraciones de la vieja Europa, injustas en sí y totalmente ajenas a nuestras necesidades” o el padre Furlong para quien la confiscación de los bienes de la Iglesia era el motivo principal de la reforma al punto que la calificó de “robo total y criminal”.