respirar


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  • verbo

Sinónimos para respirar

resollar

Sinónimos

animarse

Sinónimos

descansar

Sinónimos

Ejemplos ?
(124) Lloraban ambos al par Con lágrimas de ternura, Y ya próximo á llorar El tio sin respirar Bendecia su ventura; Cuando oyeron de repente De pobre instrumento el son, Y entre el son de la corriente Del Tajo, alegre cancion Entonada diestramente.
62 Mi amor, pues... –mas ¡ay de mí, que aun a respirar no acierto!– Vuélvete, don Juan. DON JUAN Tirana, no entiendo tus fingimientos; y vive Dios, que has de oír toda la razón que tengo, y que has de ver...
Yo con ella, por ella, para ella viví... Sin ella, sin su amor, me falta aire que respirar... ¡Era amor suyo el aire que mi pecho respiraba!
Alguna vez me has reprochado entre risas el que yo tuviera un espíritu tan apacible y tranquilo que si la casa se derrumbara, antes que huir, colocaría en su sitio una cortina mal puesta; pero apenas podía respirar y todo daba vueltas ante mis ojos, mi querido Nataniel, al saber la infortunada causa que ha turbado tu vida.
Los perros cambiaban a cada rato de planta, en procura de más fresca sombra. Tendíanse a lo largo, pero la fatiga los obligaba a sentarse sobre las patas traseras, para respirar mejor.
La atmósfera estaba cargada a un grado asfixiante. En lado alguno a que se volviera el rostro, se hallaba un poco de aire que respirar.
Sólo una creciente dificultad sin penurias para apreciar la distancia a que estaban los objetos... Y la boca muy abierta para respirar.
Yo no sabía de dónde sacaba tanta energía para resistir lo que me iba sucediendo. Aquí todo despedía olores nauseabundos y sus acerbos hedores me obligaban a no respirar con profundidad.
Fue en ese instante cuando desesperado, me lancé al mar y me sumergí pensando ¡Fuerte soy! ¡Fuerte soy! Me di cuenta sorprendente entonces que podía respirar en las profundidades submarinas. Me había salvado otra vez.
Lloraban de gozo entrambos hablándose con afán, y tiernamente abrazándose y tornándose a abrazar, dándose pruebas continuas del cariño más cordial, preguntando y respondiendo sin dejarse respirar.
Y tres picaros, por sólo haber tenido la buena suerte de ser bautizados con el nombre del apóstol de las llaves, salieron a respirar la fresca brisa de la calle, gracias a que su señoría tuvo en poco el rigor de la justicia, y en mucho sus anhelos de galanteador.
¡Cuántas otras, he sacudido mi cabeza abrasada por el calor del estío, y entorpecida por el cúmulo de reflexiones que la abrumaban, apartar el espeso ramaje del Bacará para respirar la fresca brisa de la tarde!