reverencia


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  • sustantivo

Sinónimos para reverencia

Ejemplos ?
Si nos topásemos con algún sabio hombre o con algunos ancianos, háganse a un lado, cédanles el paso, deténganse un poco en tanto ellos se van y hagan una reverencia como reconocimiento a su edad.
Cuando el anciano los vio, se saludaron con mucha reverencia y uno de los abuelitos sabios de TENOCHTITLAN le dijo con dulces y claras palabras: -Venerable HUEHUETZIN, abuelito nuestro, de seño maduro y sabio, aquí hemos llegado tus siervos al lugar donde es obedecida tu palabra y reverenciado el aliento de tu boca, porque nos envía MOCTECUHZOMA ILHUICAMINA y su consejero TLACAELEL, gran CIHUACOATL organizador de la grandeza TENOCHCA.
Predica muy bien el presentado, y es hombre que desea mucho el provecho de las animas; mas pregunten a su merced si le pesa cuando le dicen: “¡Oh, qué maravillosamente lo ha hecho vuestra reverencia!” Justo muy ruinmente el señor don Fulano, y dio el sayete de armas al truhán, porque le loaba de haber llevado muy buenas lanzas.
No obstante, son las gracias más pequeñas en comparación con la gracia de Dios y la piedad de la cruz. Los obispos y curas están obligados a admitir con toda reverencia a los comisarios de las indulgencias apostólicas.
– Traedme a vuestra mujer y os lo diré... Pacolet, haz una reverencia al señor y bésale la mano. El prestidigitador plegó su mesa, se la puso bajo el brazo, se cargó el mono a la espalda y se dirigió hacia el Château–Gaillard tarareando entre dientes una vieja canción.
El otro pareció satisfecho con la explicación e incluso informó al comerciante de que encontraría excelentes padrinos en el Pont–Neuf, delante de la Samaritaine, por donde paseaban de costumbre estas gentes que no tenían otra profesión y que por un escudo se encargaban de abrazar la causa que fuera y hasta de proporcionar las espadas. Tras estas observaciones hizo una profunda reverencia y se retiró.
Y, haciendo una reverencia a su amo, se les quitó delante, cuya ausencia fue para Avendaño lo que suele ser al caminante ponerse el sol y sobrevenir la noche lóbrega y escura.
Llegaron a la puerta del nuevo bajá Hazán, la rodearon todos, y Alí Bajá, inclinando el cuerpo, hizo reverencia a Hazán, y él con menos inclinación le saludó.
Era Leocadia de gentil disposición y brío; traía de la mano a su hijo, y delante della venían dos doncellas, alumbrándola con dos velas de cera en dos candeleros de plata. Levantáronse todos a hacerla reverencia, como si fuera a alguna cosa del cielo que allí milagrosamente se había aparecido.
No respondió palabra Costanza, sino con mucha mesura hizo una profunda reverencia al Corregidor y salióse de la sala; y halló a su ama desalada esperándola, para saber della qué era lo que el Corregidor la quería.
Y, hablando así, la magnánima joven se encaminó hacia la puerta principal de la habitación, después de hacer una fría reverencia al endiablado Capitán.
Alicia pensó que todo esto era muy absurdo, pero los demás parecían tomarlo tan en serio que no se atrevió a reír, y, como tampoco se le ocurría nada que decir, se limitó a hacer una reverencia, y a coger el dedal, con el aire más solemne que pudo.