regar

(redireccionado de riega)
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Sinónimos para regar

Sinónimos para regar

Ejemplos ?
Cantemos el oro, hecho sol, enamorado de la noche, cuya camisa de crespón riega de estrellas brillantes, después del último beso, como una gran muchedumbre de libras esterlinas.
Tú no has pisado el «campo de terciopelo y seda»; ni respiraste el «fresco cefirillo que juega de los sombríos bosques con la enramada espesa»; ni la cascada viste que «rauda se despeña en el profundo abismo desde la altura inmensa;» ni «matizadas flores» cogiste entre la yerba; ni oístes el «murmullo del que manso la riega...
Eneas mató a dos hijos de Diocles, Cretón y Orsíloco, varones valentísimos cuyo padre vivía en la bien construida Feras, abastado de bienes, y era descendiente del anchuroso Alfeo, que riega el país de los pilios.
XXII A ARISTIO FUSCO El varón íntegro y puro de todo crimen no necesita, Fusco, los venablos de los moros, ni el arco y la aljaba llena de ponzoñosas saetas, ya camine por los abrasados arenales, por el Cáucaso inhospitalario o por los campos que riega el famoso Hidaspes.
Desde entonces venía diariamente la mujer del enfermo a recibir caldo y otros auxilios de aquella casa, como lo hacían otros menesterosos; y por eso no había querido Luisa tomar del dinero que le entregaba su marido para los gastos la crecida suma de cuatro mil reales, lo que le hubiese impedido atender con holgura a estas obras de caridad, que hacía sencillamente sin ruido y sin ostentación, como riega una suave nube de primavera la sedienta tierra, porque prefería los goces del corazón a los de la vanidad.
Apenas le quitaron la cadena y libres le dejaron pies y mano, cuando la espada criminal desfrena, y riega con villana sangre el llano.
--Bueno, pues, como iba diciendo --siguió el mé dico--, el estómago elabora los jugos que hacen la sangre, el corazón riega con ellos a la cabeza y al estómago para que funcione, y la cabeza rige los movimientos del estómago y del corazón.
Tan solamente columbran que los ocultos tormentos del marqués se dulcifican para ser mayores luego, o cuando en palacio asiste al servicio honroso, atento, de la emperatriz augusta, de las hermosas modelo, o cuando busca devoto con el fervor más ingenuo, arrodillado en la iglesia, en Dios amparo y consuelo, o cuando por los jardines, que al pie de la gran Toledo riega el Tajo, se pasea solo y del bullicio lejos, con Garcilaso su amigo, ora escuchando sus versos, ora en largas conferencias de gran sigilo y misterio.
Hermosa mía, no temas al amor: un pecho helado, al dulce fuego del sentir cerrado, rechaza la virtud, a la manera de la peña que en vano riega a torrentes la afanosa lluvia, sin que fecunde su fatal dureza; y el amor nos impone por ley universal Naturaleza.
Como devoto cristiano oró postrado y sumiso, en las ermitas humildes que daban nombre a los riscos y en los magníficos templos que ensalzan al cristianismo, y son de aquellas ciudades ornato, fama y prodigio. ¡Cuántas veces los jardines que riega el Tesín y el Mincio, los mismos nombres oyeron que el Tajo oyó sorprendido!
Al amanecer continuó Losada su marcha hacia el valle de San Francisco; pero, temeroso de nuevos encuentros, se apartó de los cañaverales que había en las orillas del Guayre y, tomando a la derecha por el territorio del cacique Cariquao, salió al valle que riega el río Turmero, que es el mismo en donde se halla hoy el pueblo del Valle, llamado por Losada de la Pascua, por haber permanecido en él desde la Semana Santa que llegó hasta pasada la Resurrección, sin la menor inquietud.
III - Un sol apagado Era la estación florida de la hermosa primavera, tan hermosa en las regiones que el Tajo aurífero riega, y un sol joven, rutilante, rodando por la alta esfera de puro zafir, torrentes de luz vivífica y nueva derramaba por Castilla, y sobre las gigantescas torres de la gran Toledo, de España corte y diadema; de Toledo, que con justas, banquetes, danzas y fiestas, de su monarca triunfante solemnizaba la vuelta.