Ejemplos ?
Ese hombre está en el encierro, en la barra... Y yo vengo a rogar a su Merced que le liberte, que le deje volver a su vida de navegante...
Toda aquella populosísima ciudad le vio en un caballo, acompañado de sola su espada, mandar la quietud que otro alguno no pudiera rogar o persuadir.
El exvanidoso no se hizo del rogar, bebió e inmediatamente le dijo al ocelote: -Ven, hermanito ocelote, voy a limpiarte el hocicote.
La desventura sigue tus pisadas. ¿Dónde mi esposo está? Dímelo pronto, para que fiel a socorrerle vaya, y a fuerza de rogar venza sus iras. MARSILLA .
¡Adelante pues! ponte al trabajo, no sin antes rogar a los dioses que lo conduzcan a la perfección. Si observares estas cosas conocerás el orden que reina entre los dioses inmortales y los hombres mortales, en qué se separan las cosas y en qué se unen.
Un grupo de granujas entre los que yo militaba, solía por la tarde, rodear á Fio jo blanco en el atrio de San Francisco,. y el bendito hermano no se hacía rogar para dar suelta á la sin hueso ni pelos, relatándonos maravillas de san Benito.
Yo les voy a rogar a los periodistas que estas cosas me las escriban claras, porque a veces me pasa (RISAS Y APLAUSOS), y no se trata de mala intención, porque yo les voy a decir sinceramente: casi todos los reporteros que han estado conmigo en todas partes han estado tratando de ayudar lo más posible, pero es que, como se toman las notas —no es como cuando uno habla por televisión o radio, que el pueblo lo oye—, que no les preocupa que después se haga una versión que no salga con exactitud.
Queredlas cual las hacéis o hacedlas cual las buscáis. Dejad de solicitar, y después, con más razón, acusaréis la afición de la que os fuere a rogar.
BERGANZA.—Primero te quiero rogar me digas, si es que lo sabes, qué quiere decir filosofía; que, aunque yo la nombro, no sé lo que es; sólo me doy a entender que es cosa buena.
El eclesiástico no se hizo rogar; salió para ir a decir misa, volvió, después comieron y bebieron, bromeando un poco, sin saber por qué, animados por esa alegría vaga que nos invade después de sesiones de tristeza; y a la última copa, el cura dijo al farmacéutico, dándole palmadas en el hombro: ¡Acabaremos por entendernos!
No se hizo de rogar el estudiante, y se largó más que deprisa, despidiéndose del tío Cándido con lágrimas en los ojos y tratando de besarle la mano por la merced que le había hecho.
De conformidad con el tema y argumento de esta lección, muchas veces se entregaban a reverenciar, adorar, rogar y suplicar al buen dios, de quien la lectura le había mostrado la majestad y los juicios maravillosos.