rollizo

(redireccionado de rolliza)
También se encuentra en: Diccionario.
  • adjetivo

Sinónimos para rollizo

redondo

Ejemplos ?
La era, lo primero, de cimiento trastórnala, y con greda pegajosa macízala después; y desde el centro por toda al derredor con poderosa y bien rolliza piedra ansí rodando, lo desigual del suelo irás quitando, Por que no nazcan yerbas, ni, hendida, el polvo en ella reine, ocasionada a ser de mil cojijos ofendida; que a veces hace en ella su morada y su troj el ratón, y su manida el topo ciego pone allí cavada, y el sapo allí se halla cada día, y cuanta sabandija el suelo cría.
Pero para justificar a mi amigo, confesó que esta idea fue inspirada por el famoso Salmanaazor, un nativo de la isla de Formosa, quien vino desde ahí a Londres hace unos veinte años, y en conversación le dijo a mi amigo que en su país, cuando cualquier persona joven era condenada a muerte, el verdugo vendía el cuerpo a personas de calidad, como un manjar delicado; y que, en su época, el cuerpo de una rolliza muchacha de quince años, que fue crucificada por intentar envenenar al Emperador, fue vendido al primer ministro de estado de su majestad imperial, y a otros grandes mandarines de la corte directamente desde el cadalso por cuatrocientas coronas.
Su mujer, rolliza y saludable, fresca y lozana todavía, a pesar de sus cuarenta y pico de años, le había dado un hijo único, que era muy lindo muchacho, avispado y travieso.
Ese mismo día se hizo a batea, y viérais a la rolliza campesina, con las sayas anudadas a guisa de bragas, zambullida hasta el muslo, garridamente repechada, haciéndole bailar a la batea la danza del oro con la siniestra mano, mientras que con la diestra iba chorreando el agua sobre la fina arena, donde asomaban los ruedos oscuros de la jagua.
Julia, mujer del presidente e hija mayor del duque; tiene veinticuatro años, gorda, rolliza, con hermosos ojos castaños, linda nariz, rasgos acusados y agradables, pero una boca horrible.
Bruñendo los cuadros horizontales, se quebraba contra ellos en finas aristas, según las resquebrajaduras del barniz; y de todos aquellos grandes cuadros negros enmarcados en oro se destacaba, acá y a11á, alguna parte más clara de la pintura, una frente pálida, dos ojos que parecían mirarte, unas pelucas que se extendían sobre el hombro empolvado de los uniformes rojos, o bien la hebilla de una jarretera en lo alto de una rolliza pantorrilla.
Y una cosa puedo decir en toda verdad: cuando veían a mi padre sentado allá arriba en el carruaje de la muerte, envuelto en su larga capa blanquinegra, cubierta la cabeza con el tricornio ribeteado de negro, por debajo del cual asomaba su cara rolliza, redonda y sonriente como aquella con la que representan al sol, no había manera de pensar en el luto ni en la tumba.
Aquel día, cada cual tenía a su mujer en el canapé; recíprocamente se felicitaban de un orden tan religioso, y como todo el mundo estaba dispuesto a escuchar, la Duelos reanudó el relato de sus lúbricas historias como se verá: Había en casa de la Guérin una mujer de unos treinta años, rubia, un poco rolliza, pero singularmente blanca y lozana, la llamaban Aurore, tenía una boca encantadora, hermosos dientes y la lengua voluptuosa, pero ¿quién lo creería?, sea por defecto de educación o por debilidad del estómago, aquella adorable boca tenía el defecto de soltar a cada momento una cantidad prodigiosa de gases, y sobre todo cuando había comido mucho había veces que no cesaba de eructar durante una hora flatos que habrían hecho dar vueltas a un molino.
-¡Cómo te luce el pelo! -dijo la mujer del peón-. Estás rolliza y redonda. Parece que te van bien las cosas. -Desde luego -respondió Ana Isabel.
SACRISTAN Oigan los que poco saben lo que con mi lengua franca digo del bien que en sí tiene BARBERO La Cueva de Salamanca SACRISTAN Oigan lo que dejó escrito della el bachiller Tudanca en el cuero de una yegua que dicen que fue potranca, en la parte de la pie que confina con el anca, poniendo sobre las nubes BARBERO La Cueva de Salamanca SACRISTAN En ella estudian los ricos y los que no tienen blanca, y sale entera y rolliza la memoria que está manca.
Julia era alta, bien formada, aunque gruesa y rolliza, con los más bellos ojos oscuros posibles, nariz encantadora, rasgos salientes y graciosos, cabellos muy castaños, cuerpo blanco y deliciosamente regordete, un culo que hubiera podido servir de modelo para el que esculpió Praxíteles, el coño caliente, estrecho y de un goce tan agradable como puede serlo un local así, bellas piernas y encantadores pies; pero la boca peor ornada, los dientes más podridos, y llevaba el cuerpo tan sucio, principalmente los dos templos de la lubricidad, que ningún otro ser, lo repito, ningún otro ser excepto el presidente, poseedor del mismo defecto y amándolo, ningún otro ser seguramente, a pesar de sus atractivos, se hubiera liado con Julia.
La parte de María Magdalena se le encargó a una moza ojimorena, de cumplida estatura y rolliza blancura, a quien naturaleza en la pechera puso una bien provista cartuchera.