romántico


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Sinónimos para romántico

soñador

Sinónimos para romántico

evocador

Ejemplos ?
Confiesa en sus cartas que no se miraba nunca en el espejo sin estallar de risa. Risa amarga de genio romántico ante su efigie exterior de solterón burgués.
Debe permitirse que cada alumno fluya a su modo por la obra literaria y por aquella que él haya seleccionado, porque contiene la proyección de su propio mundo: heroico, agresivo, sexual, aventurero, misterioso, mágico, romántico, irreverente, deseoso de valoraciones y modelos personales.
Nuestro cura se dijo: ::«Al agua patos, ::no se coman el grano los gurrupatos». La despedida fue de lo más romántico que cabe. No se habría dicho sino que el señor cura iba de viaje al fabuloso país de la Canela.
parte, desde luego, de un principio luminoso, tanto más admisible cuanto que es imparcial, y no es la divisa exclusiva e intolerante de un partido literario que no quisiese capitular con el contrario; antes puede aplicarse en apoyo de entrambos: «el gusto de las naciones en materia de teatro -dice- procede de la diferencia de sus necesidades morales y de su modo de ver, sentir, juzgar y existir.» El autor, fundado en este principio, desenvuelve hábilmente las causas locales que han determinado la admisión del gusto clásico o romántico en cada país, y podemos asegurar que pocas veces hemos visto defender esta cuestión de una manera tan ingeniosa y tan cierta.
La luna salía, roja e inflamada, y un misterio romántico, una voz extraña y sugestiva parecía ascender del oleaje denso, cuyo chapalateo esparcía soplos salobres.
Así ocurre también con sus wits, que introducen en la realidad el arbitrio incondicionado cuyo brillo confiere al ingenio lo romántico y lo picante, y así viven ingeniosamente; de ahí que su talento se torne en extravagancia.
Comprendiendo Aquiles que aquella pasión de doña Concha le distraía de sus reflexiones y le hacía pensar demasiado en las calidades del yo finito, decidió dejar la posada de las chuletas de cartón-piedra, y sin oír a los sentidos, que le pedían el pasto perpetuamente negado, salió con su baúl, sus libros y su filosofía armónica de la isla encantada en que aquella Circe, con su lunar junto a la boca, ofrecía cama, cocido y amor romántico por seis reales...
El otro, el verdadero Napoleón, si hubiese sido un poco romántico, se habría también enamorado de ella y llevándola a París la habría dejado irradiar sobre Francia su genial encanto femenino, pero hubiese, a la vez, impedido sus intervenciones políticas.
Para facilitar una visión rápida de lo que puede calificarse como panorama general del liberalismo latinoamericano en el siglo XIX, y sin ignorar el desfase histórico e ideológico que se observa en el caso de algunos países y figuras individuales, como sucedió con la tardía maduración del pensamiento liberal en Bolivia y Ecuador (Montalvo), incluimos el siguiente esquema: Liberalismo ilustrado (1810-1830) criollo-terrateniente contractualismo (Rousseau) (fetichismo constitucional) optimismo histórico Liberalismo romántico (1830-1850) pequeño burgués realismo social solidarismo ético rasgos utópicos Liberalismo maduro (1850-1870-80) burgués-democrático realismo social plenamente identificado con el mito liberal.
La castellana medieval de las leyendas romántico-caballerescas, perfumada con azafrán o con alhucema, aspiraría en vano los botes de tocador usados por la mujer moderna.
Pero la orientación general, tanto del liberalismo romántico como del maduro, la resume Alberdi cuando critica lo errores cometidos desde la independencia en un juicio lapidario: “No es hacer lo que hacen Francia y los Estados Unidos, sino lo que nos manda a hacer la doble ley nuestra y de nuestro suelo: Seguir el desarrollo es adquirir una civilización propia, aunque imperfecta, y no copiar las civilizaciones extranjeras, aunque adelantadas”.
En otra, cuatro leguleyos que no entienden de poesía, se arrojan a la cara en forma de alegatos y pedimentos mil dicterios disputando acerca del género clásico y del romántico, del verso antiguo y de la prosa moderna.