romero

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Sinónimos para romero

peregrino

Sinónimos

rosmarino

Sinónimos

Sinónimos para romero

capelán

Sinónimos

Ejemplos ?
En 1616 presentose entre los romeros que visitaron el santuario de Copacabana un joven español de simpática figura y que por lo melancólico de su rostro parecía víctima de un gran sufrimiento moral.
Cuando ya el fuego del sol amansaba sus rayos, los primeros romeros madrugadores entraban, procedentes de diversos vericuetos, limpiándose el sudor del cuello y parándose a refrescar bajo los ennegrecidos toldos.
De derecha envidia se querien desquitar, Porque fincaron vivos, aiven un grant pesar, Ca credien bien afirmes, non era de dubdar Que almas eran dessos los que sumió la mar. Diçien: ai romeroS!
Todo museo notable, todo teatro célebre, todo centro de gran cultura, toda maravilla de un arte, era para ellos un santuario que visitaban, no a pie, porque sería mucho más caro (por el tiempo invertido y por los zapatos gastados), pero sí alimentándose como los antiguos romeros.
Y no se engañó, porque acabando de subir a un pradillo que en lo alto del monte estaba, morada sola por la casta Diana o para alguna desesperada criatura; la cual hacía por una parte espaldas una blanca peña, de donde salía un grueso pedazo de cristal, sabroso sustento de las olorosas flores, verdes romeros y graciosos tomillos.
Vieron estar la condesa y empezaron de hablare: -Dios te salve, la condesa. -Los romeros, bien vengades. -Mandedes nos dar limosna por honor de caridade.
Y, passando en silencio por no ser de essencia los lances que en las prisiones huvo, digo que doña Ángela tuvo tal ardid que los escapó a los dos de la cárcel y, vestidos ansí ellos como ella de romeros, dixeron que yvan a cumplir un voto a Roma y que era toda una familia, con la qual se embarcaron en un navío.
Alzó Gaiferos su espada un golpe le fue a dare que la cabeza de sus hombros en tierra la fue a echare. Allí habló la condesa llorando con gran pesare: -¿Quién érades, los romeros, que al conde fuistes matare?
A la Virgen halláronla en un cepejón, con cara, ojos, boca tan patentes, que allí luego dieron orden de que se erigiese una capilla; y en tanto que llegaban los romeros con la romería, vistiéronse ellos de salvajes con musgos, líquenes, hojas, y en horrendas figuras comparecieron en la plaza del pueblo, todos ellos con máscaras extravagantes, gritando que la Virgen había nacido en el monte.
Y allí se admiraba conduciendo a los romeros de la Vía Láctea en sus intentos por salir del dogmático y tedioso camino rumbo a la promesa aguardada.
Una vez allí, se procede a celebrar la misa para dar paso a continuación a la convivencia de los vecinos. Durante todo el día los romeros conviven a orillas del río, entre cantos, risas y degustando comida tradicional.
En las proximidades de la Playa de la Beciella, a la desembocadura del río de Los Romeros se alza el túmulo dolménico de la Beciella, de grandes dimensiones.