romper

(redireccionado de rompía)
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  • all
  • verbo
  • locución

Sinónimos para romper

roturar

Sinónimos

desbaratar

romper con alguien

Sinónimos

Ejemplos ?
Al «Infanta María Teresa» un proyectil de los primeros le rompió un tubo de vapor auxiliar por el que se escapaba mucho, que nos hizo perder la velocidad con que se contaba; al mismo tiempo otro rompía un tubo de la red de contra incendios.
Una idea abrasaba su cerebro: trasladar al lienzo la suprema agonía de Cristo. Muchas veces se puso a la obra; pero, descontento de la ejecución, arrojaba la paleta y rompía el lienzo.
Madame Bovary volvió la cabeza para que él no viese la irresistible sonrisa que sentía asomársele. Frecuentemente replicó él le escribía cartas que luego rompía.
Los padres se disgustaban con que tal hiciera, y sólo su hermano procuraba corregirla por el bien de ella y el de todos, esperando aprovechar la primera ocasión que se presentase para lograrlo. Rompía los juguetes de su hermana sin que nadie la riñese y Sofía había guardado los que le quedaban, que aun eran muchos y muy bonitos, donde Teresa no los pudiera coger.
Entre los arcadios aparecía en primera línea Ereutalión, varón igual a un dios, que llevaba la armadura del rey Areitoo; del divino Areitoo, a quien por sobrenombre llamaban el Macero así los hombres como las mujeres de hermosa cintura, porque no peleaba con el arco y la formidable lanza, sino que rompía las falanges con la férrea maza.
No valían a evitarlo sermones y palizas; y cuenta que la Deslumbres arreaba firme y el zeñó Curro tenía mano de almirez. La muchacha, despreciando las palizas y los sermones; rompía el freno.
La vieja la trataba de gazmoña y papahostias, y la chica rompía a llorar como una bendita de Dios, con lo que enfureciéndose más aquella megera, la gritaba: «¡Hipócrita!
El aspirante la rompía de una pedrada, que lanzaba desde tres varas de distancia, y el mérito estribaba en que no excediese de un litro la cantidad de licor que caía al suelo; en seguida el padrino servía a todos los asistentes, mancebos y damiselos; y antes de apurar la primera copa, pronunciaba un speach, aplicando al candidato el apodo con que desde ese instante quedaba inscrito en la cofradía de los legítimos chuchumecos.
Pero Jesucristo lo decía cuando quedaba perfectamente realizado el objeto de su martirio, cuando la Humanidad rompía los hierros de su esclavitud y el mundo se veía inundado de una nueva luz que le mostraba el verdadero destino del hombre.
Entonces se levantó una cruzada contra Severo. A medida que su nombre rompía la obscuridad, sus palabras adquirían peso, relieve, mordiente, fuerza, alcance a distancia.
¿No había sido siempre fiel, dulce, enamorada, dócil, casta, buena, en fin? ¿Por qué su compañero, su socio en la familia, rompía secretamente el pacto?
En cambio, el duendecillo ya no podía estarse quieto como antes, escuchando toda aquella erudición y sabihondura de la planta baja, sino que en cuanto veía brillar la luz en la buhardilla, era como si sus rayos fuesen unos potentes cables que lo remontaban a las alturas; tenía que subir a mirar por el ojo de la cerradura, y siempre se sentía rodeado de una grandiosidad como la que experimentamos en el mar tempestuoso, cuando Dios levanta sus olas; y rompía a llorar, sin saber él mismo por qué, pero las lágrimas le hacían un gran bien.