romper

(redireccionado de rompían)
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  • all
  • verbo
  • locución

Sinónimos para romper

roturar

Sinónimos

desbaratar

romper con alguien

Sinónimos

Ejemplos ?
A veces un golpe de viento llevaba las nubes hacia la costa de Santa Catalina, como olas aéreas que se rompían en silencio contra un acantilado.
Iré a verle y me dirá qué pesar le aflige ahora que no interviene en las batallas. Dijo, y salió de la gruta; las nereidas la acompañaron llorosas, y las olas del mar se rompían en torno de ellas.
Simón respondió: "Maestro, por más que lo hicimos durante toda la noche, no pescamos nada; pero, si tú lo dices, echaré las redes." 6. Así lo hicieron, y pescaron tal cantidad de peces, que las redes casi se rompían.
Un Congreso central y cuarenta legislaturas de estado, produciendo unas veinte mil leyes al año, no podría fabricar nuevos soportes con la rapidez suficiente para ponerlos en el lugar de los que constantemente se rompían o se volvían ineficaces por un desplazamiento de la tensión.
De noche, a la hora de marcharse, los caballos, hartos de avena hasta las narices, tuvieron dificultades para entrar en los varales; daban coces, se encabritaban, los arreos se rompían, sus amos blasfemaban o reían; y toda la noche, a la luz de la luna, por los caminos del país pasaron carricoches desbocados que corrían a galope tendido, dando botes en las zanjas, saltando por encima de la grava, rozando con los taludes, con mujeres que se asomaban por la portezuela para coger las riendas.
Lo mismo éstos que aquéllos reían a carcajadas, rompían el gollete de las botellas, por no aguardar a que las descorchasen, contra las barras del puente, y discutían exagerando las opiniones bajo el influjo del espumoso.
Las tierras eran de lo mejor para sembrar, y la princesa tenía fama de inteligente y hermosa; así es que empezó a venir de todas partes un ejército de hombres forzudos, con el hacha al hombro y el pico al brazo. Pero todas las hachas se mellaban contra el roble, y todos los picos se rompían contra la roca.
Mas ya Antonia, con la docilidad fatalista de la esclava, empezaba a desnudarse. Sus dedos apresurados rompían las cintas, arrancaban violentamente los corchetes, desgarraban las enaguas.
En aquella época fue cuando hice poco más o menos tres descubrimientos: primero, que mistress Crupp era muy propensa a una indisposición extraordinaria, que ella llamaba «espasmos», generalmente acompañados de inflamación en las fosas nasales, y que exigía como tratamiento un consumo perpetuo de menta; segundo, que debía de haber algo extraño en la temperatura de mi despensa, pues se rompían todas las botellas de aguardiente; y, por último, descubrí que estaba muy solo en el mundo, y me sentía profundamente inclinado a recordarlo en fragmentos de versificación inglesa.
Quiso ver de nuevo las largas, las de antes; para encontrarlas en el fondo de la caja, Rodolfo revolvió todas las demás; y maquinalmente se puso a buscar en aquel montón de papeles y de cosas, y encontró mezclados ramilletes, una liga, un antifaz negro, alfileres y mechones de pelo, castaños, rubios; algunos, incluso, enredándose en el herraje de la caja, se rompían cuando se abría.
Los maestros, viendo esto, Empezaron a pensar, Empezaron a construir Alas para volar desde chillas ligeras. Después las extendían Saltaban en el aire Pero inmediatamente caían, Sus cuerpos se rompían.
A cada movimiento de la pala sacaba un lingote del codiciado metal; cruces de diamantes caían entre el barro y las talegas de oro se rompían por su propio peso, hinchadas con piezas de a ocho y venerables doblones.