romper

(redireccionado de rompa)
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  • all
  • verbo
  • locución

Sinónimos para romper

roturar

Sinónimos

desbaratar

romper con alguien

Sinónimos

Ejemplos ?
Ha sido, pues, mi lengua y no mi corazón quien contrajo este compromiso. Permitidme, por lo tanto, que le rompa, porque todavía no estoy en disposición de haceros un elogio de este género.
No puse lugar determinado para estos golpes: por cualquiera está dispuesto a aquello que llamamos morir, que es cuando se despide el alma del cuerpo: es cosa tan breve que no puede conocer su velocidad, ora sea apretando un nudo a la garganta, ora impidiendo el agua la respiración, ora la dureza del suelo rompa la cabeza de los que caen, o las comidas brasas corten el curso del espíritu que vuelve atrás.
Y esperando, al fin vendrá tras incertidumbre tanta un día en que de la manta el demonio tirará; alguno que rompa habrá de aquel enigma la valla, y siempre quien busca halla como aguardar tiempo y modo sepa; y al fin da con todo quien oye, ve, espera y calla.
xcusándose de un silencio en ocasión de un precepto para que le rompa Pedirte, señora, quiero De mi silencio perdón, Si lo que ha sido atención, Le hace parecer grosero.
¿No has contado tú por ti con las mujeres? VIGO. ¡No te entiendo! GARCÍA. ¿Es menester al fin que rompa yo el fuego? VIGO. Ya tardas. GARCÍA.
Ante esto, hoy se requiere que el magisterio vuelva a comprender el placer de ser maestro al asumir una innovante actitud epistemológica que rompa con las conceptuaciones y prácticas de un sistema escolar pervertido que sigue anclando en lo más nefasto de lo presente, su acción educativa, sin importar volverla en verdad, profunda; por su intensa conexión con la vida de cada estudiante y por la potencialidad transformadora que genere en su mente y en su praxis creadora.
Del obstruido estanque y del molino recuerden ya las aguas el camino; el intrincado bosque el hacha rompa, consuma el fuego; abrid en luengas calles la oscuridad de su infructuosa pompa.
¡Que no se ponga el sol ni sobrevenga la oscura noche antes que yo destruya el palacio de Príamo, entregándolo a las llamas; pegue voraz fuego a las puertas; rompa con mi lanza la coraza de Héctor en su mismo pecho, y vea a muchos de sus compañeros caídos de bruces en el polvo y mordiendo la tierra!
Huyó aquel tiempo: los años, Las desventuras me agobian, Y lo que antes fue osadía En desaliento se torna. Huyó aquel tiempo, y no es fácil Que yo con fuerzas tan pocas, Para que el mundo me escuche, Mi largo silencio rompa.
Viendo el fiero Jayán con paso mudo Correr al mar la fugitiva nieve (Que a tanta vista el Líbico desnudo Registra el campo de su adarga breve) Y al garzón viendo, cuantas mover pudo Celoso trueno, antiguas hayas mueve: Tal, antes que la opaca nube rompa Previene rayo fulminante trompa.
Y luego, cuando abajo se muere el día de tristeza lánguida y se ponen las peñas de las cimas tristemente doradas, y luego grises, y borrosas luego, y al cabo negras, con negruras trágicas, mirando hacia Occidente, donde aguda granítica atalaya recibe inmóvil el Adán salvaje la noche negra que la sierra escala... ¿No habrá creado Dios un sol que rompa la noche de aquel alma y en luz de aurora fructuosa y bella le bañe las entrañas?
No el eco que se apaga paulatinamente o la fuerza que decrece después de su punto más alto. Sí el eco que rompa y continúe. El eco de lo propio pequeño, lo local y particular, reverberando en el eco de lo propio grande, lo intercontinental y galáctico.