ruego


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  • sustantivo

Sinónimos para ruego

Ejemplos ?
Después que vi ser todo ruego vano e imposible que hubiese valimiento; y siempre más impúdico y villano lo vi llegar a mí, como oso hambriento; brava me defendí con pies y mano, y uñas y dientes de su infame intento: le arañé el rostro, le arranqué el cabello aullando por su bárbaro atropello.
El Ratón dio un salto inesperado fuera del agua y empezó a temblar de pies a cabeza. - ¡Oh, le ruego que me perdone! - gritó Alicia apresuradamente, temiendo haber herido los sentimientos del pobre animal- .
Cambiad ¡oh cielos! Así a vuestros decretos Este mi ruego conformarse puede; Cambiad la pena con que entre mis males me hacéis inerte.
La declaración del representante de Venezuela dice lo siguiente: "La delegación de la República Bolivariana de Venezuela desea hacer la siguiente declaración, con el ruego de que se incluya en el informe de esta reunión: "Venezuela ha venido a esta reunión con la firme convicción de que la comunidad internacional necesita un documento final consensuado; por tal razón apoyamos activamente el desarrollo de los trabajos de esta Conferencia, en especial los esfuerzos de la Dra.
Vengo de la cuadra del Emperador, donde nací con herraduras de oro. Viajo en misión secreta, y así les ruego que no me pregunten, pues no les diré nada.
Marco Bruto se aseguró del cuchillo de los vencedores en unos pantanos; y fiando de la noche su temor, se fue a Larisa. Marco Bruto escribió a César; César le llamó a su real, le acarició, y con gozo extraordinario a su ruego perdonó a Casio.
Os ruego, pues, que salgáis garantes por mí cerca de Critón, pero de una manera muy contraria a como él quiso serlo para mí ante los jueces, porque respondió por mí que me quedaría; vosotros diréis por mí, os lo ruego, que apenas haya muerto me iré, a fin de que el pobre Critón soporte más dulcemente mi muerte y que al ver quemar o enterrar mi cuerpo no se desespere como si yo sufriera grandes dolores y no diga en mis funerales que expone a Sócrates, que se lleva a Sócrates y que entierra a Sócrates, porque es preciso que sepas, mi querido Critón, que hablar impropiamente no es sólo cometer una falta en lo que se dice, sino hacer daño a las almas.
Comprendo, dijo Sócrates, pero al menos estará permitido, porque es justo elevar sus plegarias a los dioses a fin de que bendigan y hagan próspero nuestro viaje; es lo que les pido: ¡que escuchen mi ruego!
Y por llegarse con buen color, valiéndose todos los otros de la ceremonia del ruego, pidiéndole lo propio le tocaban los pies y el pecho, le asían de las manos, y con besos le tapaban los ojos.
—gritaron con desespero, con ansia infinita, con pavor fecundo... Y sus voces se perdieron en la inmensidad como un ruego... y allá en las alturas se convirtieron en florida música, guitarras electrizadas, percusiones coloridas...
El murmullo que producían las diversas conversaciones se agrandaban en estruendoso impulso, como si hubiera deseado desgarrar los techos y escapar hasta los cielos en súplica dolorida, en sollozante desconsuelo, en lastimero ruego...
Y mucho os ruego, pues a todos es notorio todo esto, que así como hasta aquí a mí me habéis tenido y obedecido por señor nuestro de aquí adelante tengáis y obedezcáis este gran rey pues él es vuestro natural señor y en su lugar tengáis a este su capitán; y todos los tributos y servicios que hasta aquí a mí me haciades, lo haced y dad a él, porque yo asimismo tengo que contribuir y servir con todo lo que me mandare; y demás de hacer lo que debéis y sois obligados, a mí me haréis en ello mucho placer”.