sacrilegio


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  • sustantivo

Sinónimos para sacrilegio

Ejemplos ?
Aunque el pedestal era también de oro y admirable como obra de arte, no despertó la codicia del ladrón. Fácil es imaginarse la conmoción que este sacrilegio causaría en el devoto pueblo.
Ninguno de mis sacerdotes, por otra parte, se ha vuelto loco para emprender, sin orden exprofesa de la diosa, una iniciación temeraria. Esto es un verdadero sacrilegio que le costaría la vida.
«En nombre de Don Cárlos os lo mando» Grita á los suyos el feroz alcalde, Pero dicta sus órdenes en valde Tiembla el esbirro, párase el sayon. «Obedeced» el bárbaro repite Los satélites claman ¡sacrilegio!
En la naturaleza no hay cosa tan sagrada a quien no acometa algún sacrilegio; pero no por eso dejan de estar en gran altura las divinas, aunque hay quien sin haber de hacer mella en ellas, acomete a ofender la grandeza superior a sus fuerzas.
El virrey no desperdició la ocasión de esparcir la cizaña en el pueblo, con el fin de que la grey declarase que su pastor había incurrido en flagrante sacrilegio.
Ya no sonreía Su Santidad; le temblaban los labios. La ansiedad se le asomaba a los dulces ojos azules. ¿Qué hiciste?... ¿Un sacrilegio? -Le di un beso al demonio. -Sí...
El guarda, un poco apartado, se indignaba interiormente contra ese individuo, que se permitía admirar solo la catedral. Le parecía que se comportaba de una manera monstruosa, que le robaba en cierto modo, y que casi cometía un sacrilegio.
¡Blasfemia! ¡A un ser humano parangonar con Cristo!… ¡Es sacrilegio!… ¡Es irse detrás de Lucifer! Jesús es Dios: no hay hombre ni ser en lo creado que pueda ni con alas alzarse a su nivel.
Y acallando con un sofisma pseudo-piadoso los gritos de la honrada conciencia natural que le decía: «no robes ese gallo», pensó: «Ahora sí que, por el sacrilegio, mereces la muerte.
Y Cortado prosiguió diciendo: -Cuanto más, que cartas de descomunión hay, paulinas, y buena diligencia, que es madre de la buena ventura; aunque, a la verdad, no quisiera yo ser el llevador de tal bolsa; porque, si es que vuesa merced tiene alguna orden sacra, parecerme hía a mí que había cometido algún grande incesto, o sacrilegio.
«Es sacrílego», responde, «es injusto.» Sublime respuesta de la pasión, tan sublime por lo menos como el famoso «Qu’il mourut» de Corneille, porque para la pasión no hay obstáculo, no hay mundo, no hay hombres, no hay más Dios, en fin, que ella misma. Sacrilegio sublime como el de Ayax en Homero.
-Y ¡cómo que ha cometido sacrilegio! -dijo a esto el adolorido estudiante-; que, puesto que yo no soy sacerdote, sino sacristán de unas monjas, el dinero de la bolsa era del tercio de una capellanía, que me dio a cobrar un sacerdote amigo mío, y es dinero sagrado y bendito.