sacudir

(redireccionado de sacude)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • verbo
  • pronominal

Sinónimos para sacudir

Sinónimos para sacudir

conmocionar

Sinónimos

Ejemplos ?
Pero ya estoy bien: ¡vea! Y se sacude y se endereza, y atisba con disimulo por ver si lo miran. Sus compañeros inmediatos preguntan.
el pulmón derecho destrozado por los tubérculos, el izquierdo invadido ya, esa sordera que la atormenta desde hace meses irá aumentando; la tos que la sacude y la lastima, los insomnios atroces que la agotan, todo eso va a crecer, a tomar fuerza, y a dilatarse como las llamaradas de un incendio, a acabar con ella...
El idealista se defiende como puede, y procura salvar la gardenia del ojal que amenazan los dedazos de Comella. -Pero, ¿qué aplaude usted ahí, santo varón? (Y sacude al idealista como si pudiera dar peras). ¿Aplaude usted los caracteres?
Blanca cómicamente pensativa, en actitud petulante de arrobo, con mohín picaresco en la boquita, acentuando los hoyuelos de las mejillas, infladas suavemente las narices, parece que invocara; lanza luégo un suspiro de su pecho, sacude con blandura la cabeza, revuelve en torno la mirada, tiéndela al frente, y, cual si de esos ojos emanase con el candor del ángel la travesura del diablillo, fíjalos en la almohada, y, a la señal de Máximo, principia: "Soy la Princesa Blanca -tú me lo has dicho- De tal tengo los mimos, tengo el capricho; Yo soy un angelito blanco y hermoso; De ángel tengo lo dulce, lo candoroso.
Para el entendimiento, como para las otras facultades humanas, la actividad es en sí misma un placer; placer que, como dice un filósofo escocés, sacude de nosotros aquella inercia a que de otro modo nos entregaríamos en daño nuestro y de la sociedad.
con alma. Sacude la cabellera de oro, con aire imperial, como Júpiter maneja el rayo; de su vocecita de mil tonos y registros hace una gama de edictos, decretos y rescriptos, y si me mira airada, siento sobre mí la excomunión de un ángel.
Se sacude la pata contra el tronco más fuerte, sin que el cazador se le ruede, porque se le corre adentro y no hace más que magullarle las manos.
Saca algo blanco, flácido, desmadejado. Enloquecido, fuera de sí, lo sacude, lo zarandea, le insufla su aliento, su vida... ¡Todo en vano!...
Los dioses sentados a la vela de Zeus fulminador contemplaban la grande obra de los aqueos de broncíneas corazas: y Poseidón que sacude la tierra, empezó a decirles: —¡Padre Zeus!
Si cuantos protegemos a los dánaos quisiéramos rechazar a los teucros y contener al longividente Zeus, este se aburriría sentado solo allá en el Ida. Respondióle muy indignado el poderoso dios que sacude la Tierra: — ¿Qué palabras proferiste, audaz Hera?
Por mi parte, yo no contaría más que a partir del nacimiento de la razón, a partir del momento en que la razón nos sacude, lo cual no suele suceder antes de los veinte años.
Partiendo de allí, envueltas en densa niebla marchan al abrigo de la noche, lanzando al viento su maravillosa voz, con himnos a Zeus portador de la égida, a la augusta Hera argiva calzada con doradas sandalias, a la hija de Zeus portador de la égida, Atenea de ojos glaucos, a Febo Apolo y a la asaeteadora Ártemis, a Poseidón que abarca y sacude la tierra, a la venerable Temis, a Afrodita de ojos vivos, a Hebe de áurea corona, a la bella Dione a Eos al alto Helios y a la brillante Selene, a Leto, a Jápeto, a Cronos de retorcida mente, a Gea, al espacioso Océano, a la negra Noche y a la restante estirpe sagrada de sempiternos Inmortales.