salir

(redireccionado de salgamos)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • verbo
  • pronominal

Sinónimos para salir

nacer

Antónimos

lograr

Sinónimos

rebosar

derramarse

Sinónimos

ir a parar

Sinónimos

resultar

Sinónimos

aparecer

Sinónimos

partir

Antónimos

desaparecer

Sinónimos

empezar

Sinónimos

parecerse

desembarazarse

Sinónimos

  • desembarazarse
  • librarse
  • libertarse
Ejemplos ?
Yo los invito a hacer el turismo en México, si es un atractivo para los extranjeros, que lo sea también para nosotros. No salgamos innecesaria, y menos dispendiosamente, del país; defendamos así nuestras divisas, es un sacrificio mínimo.
¡Socórrenos! Vámonos ya. Salgamos rápidamente. (Cordero de Dios, ruega por todos los pecados del mundo) ¡Aquí están sus aguas frescaaaaaaaas!
Y este problema del regionalismo, que surgirá con fuerza así que salgamos de la actual crisis, surgirá combinado con el problema económico-social.
Y el que era mi tercer hijo, tan caro a mi y a su veneranda madre, lo ha ahogado Hinchacarrillos, conduciéndolo al fondo de la laguna. Mas, ea, armaos y salgamos todos contra las ranas, bien guarnecido el cuerpo con las labradas armaduras.
A poco de haber entrado a la escuela, estando en la clase de escritura, se le acercó la Aguirre con muchísimo misterio, y le dijo al oído: -¿Querés que seamos novios, ole Toto? Quedóse el requerido pensándolo un momento, y, al cabo, contestó: -Cuando salgamos te digo.
La huelga general, al cruzarse de brazos en un momento dado los trabajadores, trae como consecuencia un trastorno tan grande dentro de la marcha de la actual sociedad de explotados y explotadores, que imprescindiblemente habrá de causar una explosión, un choque, entre las fuerzas antagónicas que hoy luchamos por la vida, pues así como la tierra, si dejase de girar sobre su eje chocaría con cualquier otro astro, nosotros, al dejar de laborar, chocaríamos con todos aquellos que no quieren que salgamos del círculo de hierro en que estamos metidos.
Una solo orden: salgamos todos con las mangueras; desde el mirador del cuartel donde, flojo y sin viento pendía la banderita de la compañía, se podía muy bien observar los rojos humos, que cada minuto, aumentaban entre tierra y cielo.
Y los temen, porque devastan el alma. -¿Quiere usted que salgamos, que vayamos por ahí, a casa de algún librero de viejo, a los almacenes de objetos del Japón?
Casi no tenían ya que comer y una noche la malvada esposa del leñador le dijo: “No podremos sobrevivir los cuatro otro invierno. Deberemos tomar mañana a los niños y llevarlos a la parte más profunda del bosque cuando salgamos a trabajar.
Y este héroe dijo entonces a Menelao, valiente en la pelea: —¡Oh amigo, oh Menelao, alumno de Zeus! Ya no espero que salgamos con vida de esta batalla.
Si Dios quisiere que d’esta bien salgamos nos después veredes qué dixiestes o qué no.» Dixo el rrey: «Fine esta rrazón; non diga ninguno d’ella más una entençión.
No ver nada, no oír nada, únicamente absorto en mi dolor, esa fue la noche que cayó sobre mi corazón indisciplinado. Pero salgamos de ello, como yo terminé por salir, a Dios gracias...