saltar

(redireccionado de saltaba)
También se encuentra en: Diccionario.
  • verbo

Sinónimos para saltar

brincar

Sinónimos

Antónimos

sobresalir

pasar por alto

Sinónimos

Antónimos

Ejemplos ?
Se veían algunas recostadas en coches rodando por los parques, donde un lebrel saltaba delante del tronco de caballos conducido al trote por los pequeños postillones de pantalón blanco.
Estos, que iban casi desnudos, metían las palas en el agua con ritmo perfecto, y a cada empuje saltaba la lancha, más como si flotara en el aire que como si estuviera metida en el mar.
¿Se baila triscando alegre con la onda de una fuente? Desvariando así, saltaba a tierra y me internaba en las calles. Contemplábalas con amor; habría querido besar el mármol de sus veredas, que había recibido la impresión de sus pasos.
Llevarían que rascar. Sin falta, saltaba Ermitas Valdelor: -¡Cinco hombres! Y luego, ¿María Lorenza y yo íbamos a quedarnos sentadas o a fecharnos en el desván?
Una iguana o un enorme sapo se escurría por entre sus brazos y sus cabellos,asustando los perros, que luego lo perseguían ladrando. Sonriente y embriagado de goce y energía, saltaba Miguel anchas zanjas.
Al mismo tiempo, los vientos expandían con estrépito la conmoción, el polvo, el trueno, el relámpago y el llameante rayo, armas del poderoso Zeus, y llevaban el griterío y el clamor en medio de ambos. Un estrépito impresionante se levantó, de terrible contienda; y saltaba a la vista la violencia de las acciones.
Figúrate que Calixto la tocaba con las manos, y no la veía. ¡Y cuidado si saltaba a la vista! Pero siempre sucede así: las cosas más evidentes son las que nos empeñamos en no ver...
Que "¡Este muchacho está muy malcriado!", decía mi madre; que "¡Es tema que le tienen al niño!", replicaba Frutos; que "¡Hay que darle azote!", decía mi padre; que "¡Eso sí que no lo verán!", saltaba Frutos, cogiéndome de la mano y alzando conmigo; y ese día se andaba de hocico, que no había quién se le arrimase.
El saltaba el arroyo, de orilla a orilla; él clavaba la lanza lejos, como un guerrero; a la hora de andar, a la cabeza iba él; se le oía la risa de noche, como un canto; lo que él no quería era que lo llevase nadie en hombros.
Su andar era rítmico; sus brazaletes resonaban con suave choque musical, y sus collares de perlas, escalonados sobre el seno desnudo, subían y bajaban como la blanda ola que la playa, alternativamente, rechaza y acoge. Bajo las perlas y el seno delicado, el corazón de Utara saltaba como gacela que escuchó al chacal rugir a corta distancia.
Es preciso decía dirigiendo a su alrededor y hasta los extremos del paisaje una mirada de satisfacción mantener así la botella vertical sobre la mesa, y, una vez cortados los kilos, mover el corcho a vueltecitas, despacio, despacio, como se hace, por otra parte, con el agua de Seltz en los restaurantes Pero durante su demostración la sidra le saltaba a menudo en plena cara, y entonces el eclesiástico, con una risa opaca, hacía siempre este chiste: ¡Su bondad salta a los ojos!
- ¡Oh, por favor, tenga usted cuidado con lo que hace! - gritó Alicia, mientras saltaba asustadísima para esquivar los proyectiles-.