salto


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  • locución

Sinónimos para salto

brinco

Sinónimos

cascada

Sinónimos

a salto de mata

Sinónimos para salto

brinco

Sinónimos

Ejemplos ?
Con ese subterfugio se preparaba a los jóvenes con el propósito de adaptarlos al inminente salto cualitativo de los seres humanos, pues quienes no se encontraban preparados, sufrirían las espantosas algias hasta su muerte que para esa época se había prolongado hasta los doscientos años de vida.
Y era magnífico el espectáculo del pueblo, en marcha a la emigración, coreando en el largo camino con plenitud de conciencia suficiente, por un motivo superior, aquel primer himno nacional inspirado al estro de Bartolomé Hidalgo, por la emoción del desplazamiento: : Orientales la patria peligra : reunidos al Salto volad.
Sócrates: El salto, la carrera y todos los ejercicios del cuerpo, ¿no son bellos cuando se ejecutan con agilidad y ligereza, y feos cuando se ejecutan con pesadez, embarazo y mesura?
Mientras Peirce ve una lógica de la acción del signo, la logística de Hjelmslev permanece en dos planos solidarios que se describen y se clasifican, pero no dan el salto a la generatividad, porque les falta el tercer término que dinamiza a todo sistema de signos: el interpretante o mecanismo de selección del sentido adecuado de un signo o de una cadena de signos en relación con un campo de sentidos posibles u opcionales; algo así como el procesamiento de la información dirigido en paralelo o los mundos significativos de Jerome Bruner.
Entonces el gato se puso las botas y dio un salto a la luna donde se convirtió en el conejo que desde allá escucha la armonía del universo.
Aquellos clamores despertaron a María Vicenta... Pegó un salto de fiera y se abalanzó al jergón. No quedaba en él sino la depresión leve marcando el sitio del cuerpo.
Convencida de que no existía cura ni trajinero que se atreviese a salir solo de Cebre a tales horas, había licenciado hasta la mañana siguiente a su gavilla y se retiraba; al ver un barbilindo de curita que se aventuraba en el camino, había querido jugarle una pasada; pero el ruido del gatillo la hacía temblar y le aconsejaba como único recurso la fuga. Dio un salto de costado hacia el pinar, y el joven abad, picando a su viva yegua, se le fue encima, la alcanzó y la atropelló.
Y así lo hizo; en un santiamén, el muchacho se vio por los aires metido en el cofre, después de salir por la chimenea, y montóse hasta las nubes, vuela que te vuela. Cada vez que el fondo del baúl crujía un poco, a nuestro hombre le entraba pánico; si se desprendiesen las tablas, ¡vaya salto!
Matasiete dando un salto le salió al encuentro y con fornido brazo asiéndolo de la corbata lo tendió en el suelo tirando al mismo tiempo la daga de la cintura y llevándola a su garganta.
La barca, tras aquel a modo de salto sobre el escollo, había quedado como enclavada en una enorme hendidura; frente a ella otros remolinos delataban otros escollos, y allá, algo más distantes, divisábanse las aguas mansas de la cala, defendida por la escollera.
Érase una vez un chelín. Cuando salió de la ceca, pegó un salto y gritó, con su sonido metálico «¡Hurra! ¡Me voy a correr mundo!».
Pero cuando el conejo se sacó un reloj de bolsillo del chaleco, lo miró y echó a correr, Alicia se levantó de un salto, porque comprendió de golpe que ella nunca había visto un conejo con chaleco, ni con reloj que sacarse de él, y, ardiendo de curiosidad, se puso a correr tras el conejo por la pradera, y llegó justo a tiempo para ver cómo se precipitaba en una madriguera que se abría al pie del seto.