saludo


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  • sustantivo

Sinónimos para saludo

salutación

bienvenida

Sinónimos

recuerdos

Ejemplos ?
Los días se vuelven horas, y las horas, minutos. Llegó un saludo por el hilo telegráfico el día en que Federico embarcó en Inglaterra.
Y el saludo que él recibió fue el más amable que un joven pudiera esperar de una damita que no perteneciese a una encumbrada familia o hubiese bailado más de una vez con él.
Más rápido que una carta -ni que hubiesen actuado de correo las raudas nubes- llegó un saludo de América, al desembarcar en ella Federico.
¿Beberemos sin hablar ni cantar y nos contentaremos con imitar a la gente que tiene sed? Alcibíades respondió: -Te saludo, Eryximacos, digno hijo del mejor y más sabio de los padres.
Entonces fue cuando ella me devolvió el saludo, pensando que, por alguna circunstancia imprevisible, yo había descubierto su identidad.
Mas ahora, entre tanto, estas cosas que en la antigua costumbre de nuestros padres entregadas te son, en triste tributo a tus ritos fúnebres, acógelas, éstas que mucho manan de fraterno llanto, y para la perpetuidad: te saludo, hermano, y me despido.
La señora Wyatt se cubría con un espeso velo y, cuando lo levantó para contestar a mi saludo, debo reconocer que me quedé profundamente asombrado.
el presidente de la república y al señor ministro de justicia, culto é instrucción pública, la confianza que en mí depositaron. Saludo á V.
Cuando tenga que cumplir con las obligaciones que le impone el servicio peculiar del instituto al que pertenece y sus Reglamentos, de exigir la presentación de pasaportes, disipar algún grupo, hacer despejar algún establecimiento, o impedir la entrada en él, lo hará siempre anteponiendo las expresiones de «haga V., el favor o tenga V., la bondad.» Cuando sean oficiales o jefes del Ejército, u otras personas de categoría, lo verificará además dándoles el tratamiento y haciéndoles el saludo que les corresponda por sus insignias.
Alcibíades se detuvo; llevaba una guirnalda de violetas y hiedra con numerosas cintas. -Amigos, os saludo, dijo. ¿Queréis admitir en vuestra mesa a un hombre que ha bebido ya bastante?
En 1938, enviamos a las celebraciones del Instituto de Rio de Janeiro una comisión – portadora de un mensaje de cordial saludo – integrada por los ilustrados consocios doctores, Schiaffino y Caviglia, quienes – no está demás decirlo – se costearon del propio peculio los gastos de tan largo viaje: actitud que obliga desde luego nuestro agradecimiento.
Y miraba a todos como muy seguro de catalogarlos en alguna Taxonomía neurótica. - Me saludo. Afuera se veía un letrero que decía: JEFE DE PSIQUIATRAS DEPARTAMENTO DE ORIENTACIÓN MANICOMIO CENTRAL Y yo me quedé extrañado, como niño al que no le dan su prometida golosina de costumbre, sin consulta; quien sabe por qué, hondamente triste, como despojado.