silba


También se encuentra en: Diccionario.
  • sustantivo

Sinónimos para silba

pita

Sinónimos

Antónimos

Ejemplos ?
Y huyó del teatro; y creía, huyendo, que el sonar del bombo y los platillos era una gran silba que le daba el público, una silba solemne, con los acordes de la Marcha Real, que es, en ocasiones, una gran ironía, un sarcasmo...
Arde la juventud, y los arados Peinan las tierras que surcaron antes, Mal conducidos, cuando no arrastrados, De tardos bueyes cual su dueño errantes; Sin pastor que los silbe, los ganados Los crujidos ignoran resonantes De las hondas, si en vez del pastor pobre El céfiro no silba, o cruje el robre.
Un gol no se concederá por: • No será valido un gol cuando el balón haga contacto con un objeto extraño (reanudación ver regla 8). • El balón no ha traspasado la línea de gol y el árbitro silba el final del periodo o juego.
III Su padre silba, su padre llama, porque el muchacho deja las cabras junto a las siembras abandonadas y en los jarales oculto pasa tardes enteras, largas mañanas...
Y el atrevido vaquerillo sano, que amaba a una mozuela de aquellas que trajinan en la casa, ¿por qué no ha vuelto a verla? ¿Por qué no canta en los tranquilos valles? ¿Por qué no silba con la misma fuerza? ¿Por qué no quiere restallar la honda?
El león negro se dispone a romper el cerco mostrando los dientes, el ojo encendido y alta la daga en su diestra formidable; silba el plomo a su lado sin rozarlo; y ya va a esgrimir por tercera vez su hoja temible, cuando otro oficial que se ha apoderado de una lanza la blande colérico desde lejos, la hunde a dos manos en su brazo hasta encajarle las medias lunas y le obliga a abandonar el hierro homicida.
Señor, ensordeciste a su clamor, y a su llorar cegaste, y los ojos tornaste llenos de indignación: tembló la tierra, y los cielos temblaron; todos los elementos cruda guerra entre sí concitaron; rómpese el aire en rayos encendido; retumba en torno el trueno estrepitoso, el viento enfurecido silba, conturba el mar; y las escuadras en su arduo combatir van y se chocan, ciegas se mezclan, se destrozan luego, y al fondo de la mar de sangre y fuego, como la piedra, bajan, desparecen.
Lo ignoramos; el público pesa por todo, ni silba un autor, ni un actor, ni una traducción; ¡es posible que haya teatros en semejante apatía, con tan lastimosa indiferencia!
¡Bien tras del monte arde vaga la luz del día cuando declina la callada tarde; bien por la estéril playa sus turbias aguas la corriente envía donde la ola del mar gime y desmaya; bien en las ramas, que al pasar despoja de su retoño tierno, silba el viento en los árboles sin hoja en las noches glaciales del invierno!
Pero bajó el telón acabado el primer acto y nuestro cómico, no habiendo estudiado el segundo, se vio precisado a salir y decir: «Señores, no hallándome acostumbrado a la acogida benévola que este ilustrado público acaba de hacerme, me veo en la triste precisión de anunciar el segundo acto para mañana, a causa de no haberlo estudiado». Con lo cual recibió la acostumbrada silba, entonces por haberlo hecho bien.
Ruge el león y silba la serpiente Por ofendido amor, la mujer llora Y el hombre con la sangre delincuente Lava el torpe baldón que le desdora .
Tío Ginojo, por ejemplo, porque se le oye dar en la calleja una en los morrillos y ciento en las pozas con sus almadreñas; el Polido, porque las que calza, no teniendo clavos y siendo muy viejas y desiguales entre sí, suenan a madera rota; Pólito, que las gasta con tarugos, porque cuando pisa con ellos, sus golpes parecen de mazo de encambar; Silguero, por las tiranas que entona; Mari Juana, por los golpes de tos «que la ajuegan»; Gorio, por las dianas que silba, etc., etc.