silla


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Sinónimos para silla

sede

Sinónimos para silla

ano

Ejemplos ?
-Calle usté, señora -repúsole éste a la vez que sentábase en la silla que aquélla le ofrecía-; pos si ca minuto ha sío pa mí un tabardillo; como que estoy rabiando por decirle a usté toíto lo que me está jaciendo borbotones en el corazón.
No habíale caído mal del todo a Curro el palique del Matraca, y cuando éste hubo concluido, adoptó aquél postura más cómoda en la silla, se retorció con aire caviloso el imponentísimo bigote, y...
No trae divisa en el fraque ni luto en el sombrero. —Perro unitario. —Es un cajetilla. —Monta en silla como los gringos. —La mazorca con él —¡La tijera! —Es preciso sobarlo.
No se dio por ofendido el Pimporrio por la descortés acogida del Cerote, y después de colgar el sombrero del espaldar de una silla, sentóse en ésta, y sin decir oxte ni moxte, echó manos a la roñosísima petaca que aquél había colocado, como siempre, entre los útiles del oficio.
Como el cuervo aún convertía en sonrisa mi porfía planté una silla mullida frente al ave y el portal; y hundido en el terciopelo me afané con recelo en descubrir qué quería la funesta ave ancestral al repetir: "Nunca más".
Una carta puede ser comprimida hasta hacer un delgado cilindro en espiral, no difiriendo mucho en forma o volumen a una aguja para hacer calceta, y de esta forma puede ser introducida en el travesaño de una silla, por ejemplo.
dijo el padre; si tus hermanos no hacen lo mismo, será para ti la casa. Un instante después pasó una silla de posta a escape. -Padre mío, dijo el herrador, ahora vais a ver lo que sé yo hacer.
Pepe, ya sentado, colocó el pavero contra la pared, al pie de la silla; desabrochóse el chaleco, se recogió los pantalones, retrepóse gallardamente en la silla y, sacando un pequeño abanico, dio comienzo a abanicarse mientras decía: -¡Camará!, que me han metío en el cuerpo un calenturón que me está jaciendo yesca.
¡Dios nos ampare, y cómo levantaba la pierna! La vieja funda de la silla del rincón estalló al verlo-. ¿Me vais a coronar también a mí?
Su compañero lo levantó con cuidado de la silla y lo llevó a la cama; luego, cerrada ya la noche, cogió las grandes alas que había cortado al cisne y se las sujetó a la espalda.
Había nacido un día después que su hija, aunque muchos años antes, como es natural. Vinieron más regalos, entre ellos una silla de montar preciosa, cómoda y de gran valor, digna de un príncipe.
—Ciertamente que no; pero hicimos algo mejor: examinamos los travesaños de cada silla de la casa, y en verdad, todos los puntos de unión de todas las clases de muebles, con la ayuda de un poderoso microscopio.