soñador


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  • adjetivo

Sinónimos para soñador

Ejemplos ?
Si las pisadas de un caballo despertaron en este sueño representaciones que parecen pertenecer al círculo de recuerdos de los viajes de Gulliver -la estancia de éste entre los gigantes de Brobdingnag-, y del virtuoso Houyhnms, si me arriesgo a interpretar sin la ayuda del soñador, ¿no habrá sido facilitada además la elección de este círculo de recuerdos, tan ajenos al estímulo, por otro motivos?.
Un sueño inmoral no significa, con respecto a la vida anímica del soñador, sino que el mismo se había percatado alguna vez del contenido de representaciones correspondiente, pero desde luego no un sentimiento anímico propio.
Así desaparecieron las escenas o delirios a que la mente del joven daba vida en aquel sitio, de un gallo al sonoro canto, que al momento repetido por otros que parecían los ecos de aquel recinto, al soñador recordaron que allí tan solo ha venido, de un adiós tierno de amante a padecer el martirio, a exigir una palabra, y a ofrecer un plazo fijo, que con segura esperanza le dé aliento en los peligros.
Pasarán los largos dragones con sus caudas de vagones por la extensión taciturna en donde el árbol legendario como un soñador solitario da sus cabellos al pampero.
GESZLER.––Por vida mía, Tell, que te vuelves de súbito muy prudente. Dicen que eres un soñador, que te apartas de los hábitos de los demás, que gustas de lo extraordinario...
Entre el inmenso gentío y entre barahúnda tanta, como en medio de un desierto, solo y silencioso vaga, soñador, pobre, abatido, sin que sus proyectos hayan un solo apoyo encontrado, merecido una mirada, el genovés navegante, que a la corte castellana desde la Rábida vino tras falaces esperanzas.
Lo que distinguía a Broth, es decir, al condiscípulo que me dio la idea primera del soñador, era su manera curlosísima de ver las cosas más triviales.
Tenía una vaga conciencia, que la humillaba, de que hablando formalmente no podría decir nada digno de la Elisa ideal que aquel hombre tendría en la cabeza. Sabía que era él un artista, un soñador, un hombre de imaginación, de lectura, de reflexión...
Lo que se consiguió con esto, fue que el soñador no hablara más a nadie de sus sueños, pero no quiso abandonar aquella esperanza de encontrar lo que él llamaba «la música sincera».
Allí pasó dos horas bebiendo vino en bastante cantidad, mientras Agnes tocaba el piano, trabajaba o charlaba con él y conmigo. Él estaba la mayor parte del tiempo alegre y charlatán como nosotros; pero a veces la miraba y caía en un silencio soñador.
Un amigo mío, el más inofensivo soñador que haya existido jamás, prendió una vez fuego a un bosque, para ver, según decía, si el fuego se propagaba con tanta facilidad como suele afirmarse.
No eran las materiales las más dolorosas. Espíritu soñador y romántico, sentía vibrar en sus nervios el embriagador cosquilleo del arte.